Contragolpe

Una visión del boxeo desde España

Madrid, España.- Es muy difícil establecer un parámetro de comparación entre el box europeo y el americano. Las condiciones son distintas. Cuestión de esencia. Porque aquí este deporte tiene nula presencia, ya que para los españoles el futbol es la prioridad. Y aunque por ahí se asoman otros, la realidad es que la industria del balompié tiene repercusiones de toda índole en una sociedad agobiada por una severa crisis político-económica. Aparte de que genera bastante rentabilidad tanto en lo social como en lo turístico. Venir a Madrid, y no realizar aunque sea el recorrido turístico por el Estadio Santiago Bernabeu, es un sacrilegio. Hombre, es la catedral de los blancos, vale, nos dijo un parroquiano bastante dicharachero por el paseo de la Castellana muy cercas de la fuente Decibeles, sitio donde los Merengues celebran sus victorias. Seguro como si existiera ese equipo porque en el paseo de Neptuno festejan los del Athletic, aunque son tan contadas las ocasiones que casi se les olvido. Lo cierto es que en Madrid el boxeo prácticamente no existe, con sus contadas salvedades se organizan una o dos funciones al año, según mi amigo y colega del diario AS deportes, Luis Arnais. Bueno, y no tienen funciones entonces que saben de este deporte, le pregunto. Es de poco interés para la generalidad, pero nosotros estamos al tanto, conocemos a las figuras de cada división y cuando tenemos a un español destacado le damos seguimiento. Los más sobresalientes son Gabriel Campillo y Kiko Martínez, sobre todo el último quien perdió una sensacional pelea contra Carl Frampton hace unos meses en Inglaterra y que se pudo ver por la televisión internacional. Ingenuo le pregunto sobre el boxeo mexicano primordialmente a quien reconocen. Ostia, a quién más a Julio César Chávez, responde con cierto enfado. Insisto, pero de los peleadores actuales. Hombre, al tío éste que noqueó al filipino Manny Pacquiao, y si no hay más, Juan Manuel Márquez, o acaso hay otro, me pregunta. Ummm, de ese nivel, pues no. Termina el tema del boxeo entre un martini y una costosa agua mineral en el histórico Bar el Chicote de la Gran Vía.