Matriz Energética

La paradoja del crudo

México importará 100 mil barriles diarios de petróleo de los Estados Unidos, aunque México es el noveno productor de crudo del mundo la falta de inversión en refinación en las últimas décadas obligan al país a importar petróleo del vecino del norte para hacer eficientes las refinerías que trabajan de forma óptima con crudos ligeros.

Esta decisión fue anunciada en diciembre pasado por Emilio Lozoya, director de Pemex y en la reciente reunión entre los primeros mandatarios de México y EU en Washington, Penny Pritzker, secretaria de Comercio estadounidense, adelantó a la agencia Reuters que se sostienen discusiones para exportar a México crudo ligero.

México es el tercer proveedor de petróleo de los Estados Unidos, un país que sí ha invertido en el sector petrolero a pesar de las crisis cíclicas del sector, y hoy está en vías de convertirse en el primer productor de petróleo del mundo, según el BP Stastical Review of theWorld Energy, el vecino del norte tiene una oferta diaria de 10 millones 3 mil barriles diarios mientras que Arabia Saudita, el primer productor de crudo del mundo produce 11 millones 525 mil barriles.

En tanto que México, el noveno productor de petróleo del mundo ha visto caer su producción en los últimos años, de 2005 a 2014 la producción cayó en un millón de barriles, hoy se extraen 2 millones 531 mil barriles diarios.

A este escenario hay que agregar que las exportaciones de crudo mexicano han caído porque su principal comprador, EU, está aumentando su producción. Para que el sector en México se dinamice será necesario buscar nuevos mercados y pensar más en la refinación y la petroquímica secundaria, como sectores importantes a dinamizar.

La propuesta es intercambiar petróleo pesado por petróleo ligero porque las refinerías americanas sí pueden procesar el crudo pesado, este es además más barato que el crudo ligero. Esta paradoja habrá de llevar a planear inversión en materia de refinación, lo que en el país se hace poco a pesar de la modernización de las nueve refinerías y se apuesta a que sea la iniciativa privada la que entre a realizar actividades de refinación, lo que se antoja un tanto complicado al menos en el corto  plazo por los precios internacionales de petróleo.

Si bien es cierto que la reforma y las Rondas Cero y Uno han generado empleo en el estado y expectativas de crecimiento y de inversión, estas rondas siguen centradas en la exploración y explotación, habrá que esperar a observar una política industrial más clara que apueste al middlestream y al up stream del sector para evaluar a la Reforma Energética a cabalidad.

Habrá también que observar los efectos fiscales que tendrá la importación de crudo y cuáles serán las acciones a futuro para despetrolizar la economía y las finanzas públicas de México, ya que el Estado financia una tercera parte de su gasto con la explotación de hidrocarburos.