Matriz Energética

Una lección: La Guerra de las Corrientes

Cuando la ciencia se convierte en tecnología y esta se incorpora a la economía suelen enfrentarse ideas que son llevadas  a los extremos más cruentos, y son expuestas las vilezas de los hombres sin importar nada, más que los intereses económicos.

Escribo sobre la guerra de las corrientes porque a la luz de las campañas en contra o a favor de una tecnología, la opinión pública -que no es científica y no tiene más herramientas para juzgar que lo que los medios le ofrecen- sataniza unas tecnologías y alaba otras sin el conocimiento necesario para poder tomar una decisión informada sobre su opinión.

Hoy los dimes y diretes en torno a la fractura hidráulica, el uso de energías alternas como la eólica y un sinfín más de posiciones recuerdan lo que en 1880 se llamó “La Guerra de las Corrientes” y protagonizada por dos de los más grandes científicos del siglo pasado y finales del XIX, Nikola Tesla y Thomas Alva Edison.

Para entonces se vivía una de las competencias económicas más feroces de la historia moderna, el predominio por el incipiente mercado eléctrico que estaba naciendo, porque la electricidad podía ser un invento que sustituyera al vapor para hacer mover los motores; esto significó una segunda Revolución Industrial.

Tesla descubrió la corriente alterna; sin embargo, Edison ya estaba electrificando Nueva York con la primera planta comercial que vendía electricidad con corriente directa. El invento de Tesla mejoraba la trasmisión de la electricidad, abarataba los costos y era más eficiente porque tenía menos pérdidas que el invento de Edison, pero amenazaba los intereses de este último.

La carrera para desprestigiar el invento de Tesla fue desde la tortura de perros hasta la muerte televisada de una elefante y la electrocución de un preso.

El tiempo dio la razón a Tesla que cedió sus patentes al empresario estadounidense George Westinghouse porque no podía enfrentar financieramente el imperio de Edison; Tesla murió en la pobreza, pero la batalla fue dura y costó vidas, incluso humanas.

Hoy nuevas tecnologías y nuevas técnicas luchan unas contra otras desde el terreno económico y empresarial; algunas son satanizadas, otras son alabadas. Habrá de pasar tiempo para que sepamos realmente si estamos tomando las mejores decisiones en materia de transformación de la energía, o si las posturas que se publican son parte de estrategias de mercadotecnia como las que Edison utilizó para desprestigiar a Tesla.