Matriz Energética

Los compromisos para el 2030, sueños guajiros

El cambio climático, dicen los expertos en la materia, es producto del desarrollo del hombre y la civilización pero al mismo tiempo una amenaza para la vida humana, por ello los países del mundo han firmado acuerdos, que no se han cumplido, para reducir los gases contaminantes y salvar al planeta.

Mientras que los países en desarrollo cuentan con más y mejores tecnologías los que están en vías de desarrollo requieren alcanzar niveles de desarrollo y bienestar que primero, garanticen el bienestar de ciudadanos y que permitan tener acceso a más y mejores condiciones de vida, esta paradoja no es fácil de resolver porque los países aunque han firmado acuerdos desde 1997 en Kioto, en 2009 en Copenhague y recientemente, en 2014, la declaración de Lima frente al cambio climático.

Y aunque en la escena internacional y en las legislaciones vigentes México es un país que se posiciona en la vanguardia, en los hechos la realidad nos dice que todavía falta mucho por hacer en materia ambiental y por tanto en materia energética.

Tres cuartas partes de las emisiones de gases con efecto invernadero provienen  de combustibles fósiles, expresamente sobre carbón, petróleo y gas natural. La cuarta parte restante son producto de la deforestación, que no es solo la que ocurre a hurtadillas o en el campo, sino aquella producto de la extensión de las áreas urbanas.

Por otro lado los sectores que más contaminan son, la generación de energía eléctrica, recordemos que muchas de las centrales operan con combustóleo, gas natural o carbón, de esta última solo hay una en México ubicada en Coahuila, y representan un 35%, el transporte y los procesos industriales son responsables del 20%, cada uno, de emisiones de gases contaminantes. Mientras que el 25% restante proviene de viviendas y comercio.

Hoy México es el primer país en desarrollo que presenta de forma clara su objetivo para la reducción de gases efecto invernadero, se ha anunciado que el objetivo para el 2030 es reducir un 22% la emisión de CO2. La apuesta es lograr la reducción por la vía de la generación de energía eléctrica viendo a las renovables. Lo cierto es que, no hay una legislación específica para las renovables, ni políticas para lograr disminuciones en otros frentes, como el residencial, ni una política industrial ecoamigable. México toma la delantera en compromisos que parecen más un sueño de oropel difícil de alcanzar.