Matriz Energética

Nueva guerra de precios: petróleo Vs. shale

La  guerra de precios en la industria petrolera no es nueva, desde hace cien años son constantes  los ciclos de precios bajos y altos, y desde la década de los 60 la Organización Países Productores y Exportadores de  Petróleo (OPEP) ha buscado regular los precios a través de la producción aumentando o disminuyendo, a conveniencia, la disponibilidad del “oro negro” en el mundo buscando con ello defender los precios y evitar el despilfarro económico del petróleo que es un recurso no renovable.

Dentro de la OPEP existen dos tendencias fundamentales, por un lado están los países débiles que tienen una economía petrolizada que depende de precios altos –Venezuela, Irán,Argelia y Ecuador-  , y por otro lado está  Arabia Saudita y sus ricos aliados del Golfo Pérsico que son los mayores productores de crudo en el mundo y que buscan mantener y en lo posible aumentar la cuota de mercado amenazada por el reciente auge de Estados Unidos, el mayor consumidor de petróleo, que busca autoabastecerse para reducir su dependencia de los países de medio oriente.

Según Ali al-Naimi, ministro de Petróleo de Arabia Saudita dijo que la OPEP debe combatir el auge del crudo de esquisto en Estados Unidos, al oponerse a un recorte de la producción petrolera para deprimir los precios y debilitar la rentabilidad de los productores de EEUU.

NUEVOS EPISODIOS DE VIEJAS HISTORIAS

La política de la OPEP no es nueva, Arabia Saudita busca sacar del mercado a los nuevos productores norteamericanos y estima que con un barril por debajo de los $70 dólares van a dejar de ser rentable la explotación mediante el “fracking” que según los árabes para que el crudo de esquistos sea rentable se requiere un precio por arriba de los $80 dls.

Sin embargo, con el auge que la hidrofracturación está teniendo no solo en Estados Unidos, sino en otros países y la inversión en mejorar esta tecnología la “International Energy Agency” asegura que solamente el 4% de la producción de shaleoil requiere precios cercanos a los $80 dlls, y que el resto de la producción de aceite de esquistos puede soportar precios más bajos, si a esto se le agrega la eliminación o la flexibilización en la regulación estadounidense  que prohíbe a las empresas nacionales exportar crudo, lo cual parece estar en puerta, será difícil que la OPEP tenga el camino como en antaño.

En 1986 la OPEP, en una guerra de precios similar a esta que estamos viviendo, el mayor productor de petróleo del mundo aumentó su producción y los precios cayeron en un 67%, con lo que logró sacar del mercado a los productores de crudo de los EE. UU. Convirtiendo la actividad de extracción no convencional en una actividad no rentable.

El incremento de la producción de la OPEP junto al crecimiento observado en EEUU se ha traducido en una sobre-oferta de crudo que ha conducido al barril a caídas superiores al 30% en lo que va de año. La estrategia de Arabia Saudita y sus socios logró llevar al barril de West Texas a la franja de los 72-75 dólares aunque los miembros de la OPEP estiman que los precios del barril fluctuarán entre  65 y 70 dólares por barril, según el ministro del petróleo iraquí, AdelAbdelMehdi.

EL IMPACTO EN MÉXICO

Esta guerra de precios busca que el mayor productor permitir al mayor productor de petróleo del mundo mantener su cuota de mercado aunque para los países con una economía dependiente del petróleo estarán entrando en una encrucijada.

Rusia es el mayor exportador de petróleo fuera de la OPEP también se verá afectada por esta guerra de precios,  que ya lo está sintiendo porque para equilibrar su presupuesto después de las acciones contra Ucrania, requiere que el barril se cotice en el orden de los 100 dólares.

En México esta coyuntura representa un desafío fiscal, aunque se cuenta con un seguro, que ya se activó, para contrarrestar la baja del crudo, los ingresos fiscales  de México dependen excesivamente del precio del crudo y de las cantidades producidas. En esta coyuntura la apuesta de la fractura hidráulica es poco probable que ocurra a corto plazo, por lo que habrá de replantearse la estrategia energética del país.