Matriz Energética

Energetizar al campo

La  crisis del petróleo afectó las expectativas que el gobierno federal tenía en 2014 sobre la reforma energética, y es que no solo la crisis internacional le pegó a la producción de crudo.

La crisis interna de Pemex, los inesperados sobresaltos de las Rondas y el Brexit han sido factores que no se contemplaban cuando se diseñó y aprobó la reforma.

Si bien es cierto que la reforma energética no es solo en materia de hidrocarburos, y que existe otra parte importante como la electricidad, el impulso a las energías renovables, la comercialización de gasolinas por terceros entre otros, el tema energético en el país se sigue impulsando; pero los empleos no llegan como se esperaba.

Es por eso que necesitamos ver nuevos horizontes que permitan el desarrollo energético de México, y que se impulsen otros sectores. Alma Coria, presidenta de la Comisión de Agroindustrias en Canacintra nacional, asegura que la agroindustria se va a poner de moda en el país porque este sector ya rebasó el ingreso petrolero del país.

Sin embargo, hay mucho trabajo por hacer porque en el campo hay un abanico de oportunidades en el sector energético; de la agroindustria hay muchas posibilidades ya que el sector requiere de energía para sus actividades, y es un área de oportunidad para que se implementen políticas en torno al uso de renovables en el campo, que aunque ya se tienen algunos avances, se está haciendo en pequeña escala y con pequeños productores, y en este sentido hay una serie de aplicaciones que pueden implementarse y que además ayudarían a cubrir la cuota de reducción de gases contaminantes.

No hay que olvidar que la bioenergía es un tema a explorar en el país y el reto más importante que se tiene es generar tecnología propia no solo en energía solar o eólica, sino también en otras posibilidades como los biocombustibles y muchos esquilmos de productos agrícolas pueden usarse en la biodigestión.

Incluso en invernaderos de jitomate o pepino se está obteniendo energía para hacer funcionar los invernaderos; esto lamentablemente son esfuerzos aislados y no hay un incentivo para invertir en innovación y tecnología. Esto debe urgir a una política que incentive la técnica, la investigación y el desarrollo en México, porque hoy todo se importa y los costos de implementación de energías renovables en el campo mexicano son altos y para muchos impagables. Este representa un horizonte nuevo a explorar en la realidad energética del país.