Matriz Energética

Cosas que no van bien

Hace un año la campaña oficial se centraba en las bonanzas de la reforma energética, el paquete de leyes que se proponía entonces, con el escenario de entonces prometía un gran futuro para todos, los ciudadanos serían los más beneficiados y el paquete de leyes permitía, decían, poder acoplar los escenarios para que el Estado mexicano pudiera actuar rápido en caso de un cambio de escenario, que con el barril de petróleo arriba de los 100 dólares se antojaba lejano.

Antes de que el 2014 concluyera el escenario estaba cambiando el barril de crudo se desplomó, pero se siguió adelante con los planes de la reforma y los calendarios establecidos en los procesos legislativos.

La ronda Cero, en la que Petróleos Mexicanos (Pemex) decidió con qué parte del pastel se quedaba continuó por la senda trazada en un escenario optimista, aún en ese momento se continuaba con el discurso de los beneficios para el ciudadano de a pie. No solo la petrolera anunciaba mejores tiempos para México, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) también lo hacía, incluso estados que no tienen producción de hidrocarburos se subían en la bonanza y vislumbran oportunidades.

Hoy las cosas parecen no ir tan bien, y aunque algunos sectores como el gasolinero presentaban dudas razonables sobre el impacto de las reformas y preocupación por los tiempos que se marcaba.

Hoy la realidad nos alcanzó en un escenario poco prometedor, y  en plenas campañas electorales tanto federales como en diez estados, parece que las cosas no pintan tan bien. No hay en el discurso de nadie el tema de la Reforma Energética.

El sueño se está desvaneciendo y al parecer, todo indica que no se están tomando las medidas para que el Estado Mexicano salga ganador.

No hay ni un candidato que toque el tema de la reforma, en realidad la mayoría se sale por la tangente y trata de evitar al máximo el tema y los compromiso que hablar de energía pueda generarles.

Pareciera que los únicos que se beneficiarán son las grandes petroleras de mundo, y la capacidad de adaptación que preveía la ley no se está implementando, por lo que en el bolcillo de los ciudadanos de a pie cada vez ve más lejano las mejoras para México y las bondades de las reformas.

Nadie habla ya de Reforma energéticas y es momento de preguntarse si las cosas van bien o si hay que replantear un paquete de reformas y cómo sabrá el bolsillo que todo está  bien.