Matriz Energética

CFE, ¿es la reina de la reforma?

A dos años de la reforma energética en México estamos viendo los primeros resultados que no son, ciertamente, los anunciados por el gobierno, pero que sí implican retos y nuevos esquemas de negocios en el sector energético en el país.

Si bien la Ronda Uno no fue lo que se esperaba, permitió poner en claro los alcances que tendría en el sector hidrocarburos la reforma; ahora tocará el turno a la Comisión Federal de Electricidad que hasta hoy parece ser la “niña bonita” de la reforma.

La CFE ha anunciado un ambicioso paquete de inversión en gasoductos, porque necesita gas barato para producir energía a menor coste; la estrategia de la CFE en este sentido ha sido más agresiva que la de Petróleos Mexicanos.

También ha invertido para mejorar la infraestructura, esto porque según el director de la CFE -empresa productiva del estado- doctor Enrique Ochoa Reza, se han propuesto tres objetivos: “brindar a sus usuarios un servicio de energía eléctrica de mayor calidad, de menor costo y con procesos más amigables con el medio ambiente”.

Si bien es cierto que hasta hoy la empresa ha cumplido con la expectativa y dejó asombrado a muchos cuando anunció que entraría en el negocio de los gasoductos el año paso en el Symposium de Energía, Realidad Energética para Tamaulipas 2014, Ochoa Reza lo comentó y el columnista George Baker lo cuestionó al respecto e hizo una aguda crítica sobre el tema. Para muchos pasó desapercibido, y cuando en este año se hicieron los anuncios, se sorprendieron. Entonces también habló de la necesidad de combatir las “pérdidas técnicas” que hasta hoy son absorbidas, en alguna medida por los usuarios.

Los sobrecostos de la empresa son aproximadamente de 134% para la tarifa comercial, 84% para la industrial y 69% para servicios; además la CFE perdió sus antiguos roles regulador y operacional, su pasivo laboral tiene errores en sus proyecciones, y ante la apertura del sector es necesario sanear las finanzas de la empresa y corregir sus proyecciones.

A partir de 2016 la CFE será una más en el mercado y las licitaciones que ha realizado este año serán las últimas que se hagan como empresa monopólica; de hecho, ahora tiene retos grandes para saber cómo competirá en los tres sectores donde participará: el mercado spot, el de potencia y el mercado de certificado de energías limpias.

Esta empresa que funciona con el modelo monopólico francés ahora inicia una nueva etapa de libre mercado y los próximos meses serán cruciales para ver cómo enfrenta esta nueva realidad y si es capaz de conservar su sitio como “la niña bonita” de la reforma.