Umbral

Entre el surrealismo y el realismo mágico

Luís González y González creador de la microhistoria, reconoce una  deuda con Agustín Yánez por Al Filo del Agua y Las Tierras Flacas, con Juan José Arreola por La Feria, y con Juan Rulfo por El llano en llamas y Pedro Páramo haciendo una descripción de la peculiar forma de vivir de la gente de San José de Gracia, Michoacán, población en donde él nació y que le sirve de marco para la creación de su relato Pueblo en vilo:

“Generalmente los muertos seguían entrometiéndose en la vida de los vivos. Las ánimas de los difuntos volvían a los ranchos en las noches de luna, y los vivos, tan valientes a la naturaleza y los otros hombres, se volvían cobardes cuando aparecían los difuntos. Más que temor a Dios aquella gente tenía miedo a los muertos y al diablo que acostumbraba aparecerse ora en forma de perro negro con ojos como brasas encendidas, ora como era (hombrecillo lampiño, rojo y coludo). Ya en cuerpo de mujer ya con aspecto de murciélago, como le sucedió al malhechor de la ‘Barranca del Diablo’. Después de una noche de borrachera, cuando empezaba a clarear, un enorme murciélago que despedía chispas de sus ojos, lo levantó y lo despidió por los aires. Como supuso el malhechor que aquel monstruo era Satanás injertado en murciélago invocó a Jesús, María y José e hizo la señal de la cruz, lo que fue suficiente para que el animal lo soltara en el ramaje de un granjeno donde al otro día lo encontraron sin sentido unos pastores. Difundida la historia, se juntaron los vecinos y pusieron en el lugar del granjeno una cruz de roble de tres varas de alta y a la barranquilla donde estaba el granjeno la llamaron desde entonces ‘Barranca del Diablo’”1

Juan Rulfo (1917-1986) sobrevive ante la paradoja de saberse genio y arrastrar la cadena de la perplejidad devengando un honesto salario producto de su labor como en el departamento de publicaciones del Instituto Nacional Indigenista. Rulfo recrea las escenas costumbristas de su infancia y las transforma en piezas clave de la literatura latinoamericana trasladando la realidad mágica de las leyendas venidas de la tradición oral a través de las generaciones a las páginas de Pedro Páramo y El Llano en Llamas.

 “-Padre, nos mataron.

-¿A quiénes?

-A nosotros. Al pasar el río. Nos zumbaron las balas hasta que nos mataron a todos.

-¿En dónde?

-Allá en el Paso del Norte, mientras nos encandilaban las linternas, cuando íbamos cruzando el río2

Barba Jacob cuyo sobrenombre proviene de un heresiarca italiano de fines del siglo XV llamado también Barba Jacob dedica una elegía a Sayula poblado de Jalisco en donde la picaresca popular ha exaltado las frecuentes apariciones en el cementerio municipal, de un ánima que goza con la reputación de tener preferencias bisexuales. 

1Luís González y González en Pueblo en vilo, El Colegio de Michoacán A.C. Zamora, (Michoacán 1995),pp.20,53.

2Juan Rulfo,  “Paso del Norte”, El llano en llamas,  Fondo de Cultura Económica, (México 1969), p.136.

Extracto. Macías Mora, Ramón, “DIMAXIÖN Avance o decadencia del arte”:www.amazon.com/DIMAXI%C3%96N-Avance-Decadencia-Arte-Spanish-ebook/dp/B075K26M6T