Umbral

Monstruo de Córdoba

Apenas desempaqué el equipaje, me hice a la idea de visitar el cementerio de La Salud en donde reposan los restos de los cuatro califas. Después sé, que califa significa el representante de dios en la tierra para los musulmanes; y del profeta Mahoma. Lagartijo, El Guerra, Machaquito y Manuel Rodríguez Sánchez Manolete. Los califas del toreo.

Era huésped de la Fundación Antonio Gala de Córdoba, en el corazón de Andalucía. Javier Sande, joven pintor gallego, uno de los internos, con quien conseguí mutua empatía, se ofreció a acompañarme, si bien un tanto atónito a causa del interés mostrado por mi parte.

La Fundación se ubica en una callejuela del barrio de la judería en Ambrosio de Morales N° 20. Pura fascinación.

Casi al frente del ex convento dominico, que ahora cobija a ese maravilloso proyecto de mecenazgo para los talentosos jóvenes artistas de diversas partes del mundo ondea, la bandera republicana, impensable en otros tiempos. La sede del partido comunista español.

Nos hicimos presentes, después de caminar con amena charla, a las puertas del legendario recinto. Como todos los panteones, el de Córdoba, evoca una sensación de quietud, de una paz que inunda el espacio.

Pregunté al camposantero por el sepulcro de Manuel, no sin antes observar las fotografías de combatientes rojos y azules en algunas lápidas. Víctimas de la guerra civil.

Con inesperado entusiasmo, señaló con su dedo la dirección del sepulcro, indicándonos además, los mausoleos de los tres califas restantes. Puro romanticismo y afición.

Sande se mostró apenado, ante la emoción que me provocó tal situación y me expresó, sentirse un tanto intruso, ante lo que interpretó como allanamiento a un momento de intimidad.

Dos días más tarde, viajé a Linares en Jaén, había acordado con el anfitrión de mi visita ahí, Don Alberto López Poveda, que deseaba hospedarme en el Hotel Cervantes y de ser posible en la habitación de donde partió Manolete a su encuentro con "Islero" de Miura. Por eso no hay problema- dijo telefónicamente- . Pura emoción.

De las 31 tardes que actuó Manolete en México, antes de encontrarse con su trágico destino, dos fueron en la vieja plaza de toros del barrio de San Juan de Dios.

Una el 26 de enero de 1946 alternando con Luís Castro El Soldado, Fermín Rivera y toros de San Mateo. La otra, el 27 de enero de ese mismo año con tres astados de La Punta en mano a mano con el Faraón de Texcoco Silverio Pérez.

Un día de San Agustín del año de 1947, el 28 de agosto en la plaza de toros de Linares, alternó Manuel con Rafael Vega de los Reye Gitanillo de Triana y Luís Miguel Dominguín, los toros fueron de don Eduardo Miura.

Pedro Garfias el poeta salmantino quien alguna vez vivió en Guadalajara, escribió: [Extracto].

Andar es muy fácil,

Lo difícil es andar sin premura.

Pasar por el miedo del ruedo

Grave y con figura.

Cuando un cordobés es torero

Su capa es la túnica.

Esencia y decencia:

Las dos cosas juntas.

29 de agosto de 2017.Guadalajara.