Charrería al día

Prometer no empobrece

Siempre que llega septiembre, nuestros legisladores se acuerdan de nuestro deporte nacional, ya que reciben a los dirigentes en turno de la Federación Mexicana de Charrería.

En 2009, la Cámara de Diputados acordó por unanimidad beneficiar a la charrería en diferentes rubros y darle un apoyo integral, turnando el caso a la Comisión de Juventud y Deporte, que se encontraba en el pleno de la Asamblea, y que, posteriormente, junto con la charrería organizada, exhortaron al Ejecutivo federal, a los gobiernos estatales, a los ayuntamientos y a las organizaciones sociales a la preservación, reconocimiento público, fomento y difusión de la charrería, mediante seis puntos que son:

1. Impulsar y reconocer la charrería como Patrimonio Cultural Nacional. 2. Fomentar la charrería como práctica y espectáculo deportivo popular, además de incluirla en la Olimpiada Nacional, y tomar en cuenta el floreo de soga en los programas de educación física de todas las escuelas oficiales. 3. Incluir el tema de la charrería en los libros de texto gratuito. 4. Apoyar a los artesanos que fabrican artículos charros. 5. Preservar los lienzos charros del país como espacios deportivos. 6. Simplificar los procedimientos y normas de sanidad animal para los traslados de los caballos charros.

En 2011 estos puntos fueron aprobados por unanimidad por los diputados, pero de ahí no pasó.

En este 2013, pero ahora en la Cámara de Senadores, se analizaron diversas reformas de ley presentadas por las Comisiones Unidas de Juventud, Deporte y Estudios Legislativos, para que se permita el reconocimiento oficial de la charrería como deporte nacional y símbolo de mexicanidad.

Por esto, la senadora María Cristina Díaz expuso al pleno la importancia de fomentar el reconocimiento y la práctica de la charrería, reformando las leyes de educación, cultura física y deporte, proponiendo la creación del Instituto Nacional para el Fomento y la Práctica de la Charrería, con personalidad jurídica propia que dependa de la Secretaría de Educación Pública, para que vigile las escuelas de charrería que impartirían una educación teórica y práctica.

Este año es la tercera ocasión que la charrería forma parte de la agenda legislativa, y los puntos de acuerdo que beneficiarían al deporte de la charrería, siempre son aceptados en forma unánime; pero como dicen por ahí, ‘prometer no empobrece’, ya que estas reuniones, junto con sus puntos de acuerdo son puras vaciladas, porque si no sacan adelante las reformas importantes que benefician al país, menos van a preocuparse por nuestro deporte nacional.