Prácticas Indecibles

A sangre fría

1. Primero lo primero: si dos de los ejecutados en la masacre del departamento de la Narvarte responsabilizaron públicamente de su integridad al gobernador Duarte, la primera línea de investigación no puede sino apuntar a esos rumbos del Golfo. No hacerlo sería una falta jurídica y moral. Lo veo así: una persona teme por su seguridad y denuncia a un posible acosador. Esa persona aparece asesinada en una orgía de sangre, con señales de tortura y un tiro en la cabeza. ¿Por dónde empezaría usted la averiguación?

2. Abrazar a la noche, beber las cantidades de alcohol que a usted le dé su regalada gana, no es un delito, ni debería despertar sospecha alguna sobre su persona, salvo que pensemos que dormir temprano puede derrotar al crimen. Para nuestra desventura, toda ejecución a sangre fría y con las características de los perturbadores asesinatos de la Narvarte pueden, quizás hasta deben, investigarse en el ámbito del crimen organizado. Jalar esa hebra del caso no tiene por qué ofender a los periodistas. Que yo sepa, una averiguación no es una acusación; es eso, una forma de buscar y encontrar a los culpables, ni más ni menos.

3. La indignación siempre tiene prisa. Las emociones desaforadas incendian y desaparecen a la realidad. De inmediato, los compañeros, amigos y familiares de Rubén Espinosa Becerril y Nadia Vera Pérez, acompañados de cierto oportunismo simulador, se han integrado como un tribunal que ha juzgado en la plaza pública y encontrado a un culpable de mil cabezas, empezando por el gobernador de Veracruz. Creo que entre más culpables encuentre el tribunal de las organizaciones sociales y la prensa, menos culpables verdaderos pagarán por su crimen. Que juzguen los jueces, que informen los periodistas.

4. Sería oprobioso olvidar que cuatro mujeres fueron salvajemente asesinadas. Ese crimen artero debe despertar la misma indignación, la misma ansiedad de culpables que el asesinato de Rubén Espinosa. Sea cual sea y sin anestesia, la respuesta rápida de la fiscalía del Gobierno del Distrito Federal desactivará el rumor, la sospecha, la mentira, el uso y abuso del crimen. Cuando Capote publicó en 1965 la primera parte de A sangre fría, escribió: “Que una cosa sea verdad, no significa que sea convincente, ni en la vida ni en el arte”.

5. Tomás Eloy Martínez: “Cada vez que un periodista arroja leña al fuego fatuo del escándalo, está apagando con cenizas el fuego genuino de la información”.

rafael.perezgay@milenio.com

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