Prácticas Indecibles

Sin memoria

Me altera que cada vez se hagan más cosas en México con menos conocimiento histórico. La memoria no parece ser entre nosotros una pieza central de nuestro presente. No pienso en la memoria inmediata, sino en ese instrumento del conocimiento de nosotros mismos, casi de una forma psicoanalítica: ¿quiénes somos? ¿De dónde venimos?

Pensé en este asunto del pasado a propósito del Constituyente de Ciudad de México. La propuesta del jefe de Gobierno se discutirá en la vieja casona de la calle de Xicoténcatl por cien constituyentes; sí, ya se sabe: 60 elegidos democráticamente, 28 desprendidos de las decisiones partidistas de las cámaras, 6 elegidos por el Presidente y otros 6 por el jefe de Gobierno.

No he visto, quizá lo pasé por alto, el nombre de Ariel Rodríguez Kuri, entre los asesores o los estudiosos consultados. Ya nadie consulta nada. He oído, aunque no me consta, que los constituyentes de Morena votarán siempre en bloque con una decisión vertical, casi soviética, y que tal vez presenten un proyecto alternativo de Constitución.

Rodríguez Kuri coordinó un libro publicado por el Colmex: Historia política de la Ciudad de México. Desde su fundación hasta el año 2000. En esas páginas, un grupo de investigadores cuenta la trama política de la ciudad. La revista Configuraciones del Instituto de la Transición Democrática y de la Fundación Carlos Pereyra dedicó el número 41 a este asunto: “Aportes al debate constituyente de Ciudad de México”. El breve ensayo de Rodríguez Kuri estudia los orígenes constitucionales de las relaciones entre el gobierno nacional y el gobierno de la Ciudad de México.

Rodríguez Kuri se detiene en algunos momentos culminantes sin los cuales nadie debería atreverse a discutir constitución alguna, pues en ellos se encuentra la causa, el espíritu de la ciudad. Esos momentos son: la promulgación de la constitución de la monarquía española de 1812; la primera Constitución federal de 1824, año del surgimiento del Distrito Federal; las llamadas constituciones centralistas de 1836 y 1842; la Constitución de 1857 y la legislatura secundaria en materia municipal y electoral; la ley municipal de 1903 para el Distrito Federal, y, desde luego, la Constitución de 1917 y la disolución del régimen municipal en 1929 y sus consecuencias.

Estos asuntos quedarán en la sombra mientras se agarran a cubetazos lo 22 constituyentes de Morena contra los 19 del PRD. Entretanto, los integrantes del PRI buscarán acomodo y sumas o restas. En fin, muchos conocedores le llaman política a todo esto, yo le llamo antimemoria.

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay