Prácticas Indecibles

Voluntad anticipada

Firmé mi voluntad anticipada. Se trata de un documento en el cual declaro ante un notario público mi negativa a que en el caso de atravesar por la oscuridad de una enfermedad terminal, la obstinación médica y el amor de mi familia insistan en mantenerme con vida mediante métodos que solo alargarían el dolor, la indignidad de mi cuerpo, mi memoria y la pena de mis seres queridos. No es en ningún sentido un documento sobre la muerte; si lo pienso bien, lo que tengo en mis manos es un documento sobre la vida, el último momento de la vida.

La voluntad anticipada se aprobó en la Ciudad de México en el año 2008. No es poca cosa. Esta ley se relaciona directamente con la bioética, esa frondosa rama de la ciencia que consiste en estudiar los dos momentos de la vida en los cuales no podemos valernos por nosotros mismos: el nacimiento y la muerte. El documento de la Notaría 69 de Heriberto Castillo afirma que así como me niego a que mediante intentos terapéuticos se prolongue innecesariamente mi vida, deseo someterme a medidas mínimas ordinarias y tanatológicas y a los cuidados paliativos y de sedación controlada.

Firmé estos folios en el marco del Mes de la Voluntad Anticipada convencido de que la finitud debe ser aceptada por todos y por encima del deseo de prevalecer en el mundo. El subsecretario de salud del Gobierno del DF Román Rosales Avilés, la responsable del programa dentro de la secretaría, Maricruz Medina Mora, y un grupo de
notarios y amigos hablamos de este asunto persuadidos de
que si hay que morirse, hay que hacerlo bien, a tiempo y protegidos por la ley.

La reunión no fue desinteresada. Nos reunimos para persuadir a las personas de que un documento de esta clase le evitará al Estado gastos onerosos y a las familias no solo el ahorro de un dinero muchas veces imposible de obtener, sino un duelo más serio y un final menos terrible para un ser querido.

Confieso que me sentí conmovido y, al mismo tiempo, en una ciudad moderna, de izquierda. Recordé entonces el humor y la sabiduría de Chaplin: solo hay algo tan evidente como la muerte y es la vida misma.

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay