Prácticas Indecibles

Posteridad/II

Hace una semana publiqué en este espacio una nota sobre cómo el tiempo desmejora o hace crecer ciertas obras. Me referí a Monsiváis como un ejemplo de menoscabo y deterioro al cabo de los años.

Ahora leo esto: El Colegio Nacional rinde homenaje a José Emilio Pacheco. Zaid, Krauze, Villoro, Domínguez Michael, Saborit, Rojo y Silva Herzog Márquez ensayarán diversas lecturas sobre la obra de José Emilio Pacheco (1939-2014).

No es para menos, en Pacheco se cumplieron todos los sueños de un hombre de letras: la poesía, la narrativa, la historia cultural, el periodismo. Cualquier escritor del mundo y de cualquier tiempo habría pactado con el diablo a cambio de este talento capaz de ejercer con fortuna diversos géneros. La pasión literaria de Pacheco lo convirtió en uno de los grandes restauradores de nuestra tradición cultural, esa reconstrucción incluye desde luego una vasta cultura cinematográfica y varios episodios como guionista. Fue además y por si fuera poco un traductor diestro y sorprendente.

La poesía de Pacheco se encuentra contenida en un poderoso libro: Tarde o temprano. Esta trama poética a la que dedicó gran parte de su vida guarda todos sus poemas. Me gusta volver una y otra vez a No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969), un libro pionero de temas y tonos poéticos mexicanos que mi generación regaló como amuleto de amor y conjuro para los naufragios del corazón.

A José Emilio le pasaban cosas raras, juegos del destino, extraños azares. En el año de 1981 logró una novela breve de gran calidad prosística y éxito de público mediante una trama ceñida, de reconstrucción de época, de primer amor y de nostalgia por una Ciudad de México desaparecida: Las batallas en el desierto. En 1987, José Estrada inició la adaptación cinematográfica de la novela. Un viento mortal se llevó del mundo de los vivos a Estrada y Alberto Isaac terminó la película Mariana, Mariana.

Otro viento inaudito se llevó a José Emilio el 26 de enero de 2014, a los 74 años de edad. Había muerto uno de los mayores hombres de letras de la cultura mexicana. No exagero si digo que murió como vivió: en plena lectura y con un artículo que acababa de escribir entre las manos.

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay