Prácticas Indecibles

Polvos y lodos

Unidos por la circunstancia, la orfandad intelectual y el fanatismo siempre han terminado mal: a balazos. Quien los ejerce como instrumentos de la política busca en su alma el abismo. De eso está hecha la mezcla combustible de los grupos violentos de Guerrero, de los ultras ligados a la guerrilla y de sus entrenadores atrincherados desde hace años en Ayotzinapa. Polvos de aquellos lodos: la ideología revolucionaria, el discurso de las armas, el credo religioso de la iglesia comunista, el desamparo del mundo rural.

Quien haya visto algunas escenas del desastre guerrerense concluirá que la Ceteg y sus ligas con los grupos más ultras actúan convencidas de que encabezan una insurrección popular. Los desparecidos de Ayotzinapa se han convertido en un pretexto y en consecuencia en un chantaje, en una ofensa a la tragedia real y una defensa del crimen organizado.

Ningún antídoto más efectivo para evitar el despeñadero de la normalidad cotidiana que las elecciones. Por eso, la Ceteg y sus brigadas de choque han prometido suspenderlas cueste lo que cueste. Un amigo escuchó de los funcionarios del INE la amenaza de los cetegistas: si vuelven a Chilpancingo, los vamos a detener, los vamos a rapar y los vamos a llevar a un campo de Tlapa para que los reeduquen.

Más polvos y más lodos: los campos de reeducación maoísta, los jemeres rojos de Pol Pot. ¿Dónde han estudiado estos activistas, qué maestros les han enseñado? A todos nos convendría saberlo, aprenderíamos más de esa enseñanza que de la fuerza de nuestras certezas. La izquierda cavernaria y sus centros de enseñanza puestos en capillas fanáticas, periódicos, intelectuales simuladores, universidades radicales y células incrustadas en partidos políticos tienen muchísimo que contar.

Ignoro si es posible realizar elecciones en un lugar donde hay alcaldías tomadas por grupos de asalto. Entiendo que en Guerrero hay más de veinte tomadas y que los asaltantes no las abandonarán sino a la fuerza. Cómo permitieron los gobiernos estatal y federal que les tomaran medio estado, ése es otro ingrediente del puchero venenoso que nos tragamos día a día. En Guerrero los activistas se asoman al abismo: un abismo de fuego y tragedia. Sí, que la boca se me haga chicharrón.

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay