Prácticas Indecibles

Plagas y víctimas

Cuando los hechos cambian, publicado en estos días por Taurus, reúne los ensayos que Tony Judt escribió entre 1995 y 2010 seleccionados e introducidos por Jennifer Homans. En el portal de esas páginas hay un epígrafe entresacado de La Peste, de Albert Camus: “Serán otros los que harán la historia (…) Solamente puedo decir que sobre esta tierra hay plagas y hay víctimas, y que, en la medida de lo posible, uno tiene que negarse a estar del lado de la plaga”.

La vocación inteligente y erudita de Judt lo convirtió en un escritor profundo y sereno al mismo tiempo; pocos aspavientos y mucha penetración en los asuntos que trataba, fueran históricos o de coyuntura. Ese rasgo intelectual no lo despojó del temperamento; al contrario, sabía cuándo el carácter debe estallar. Parece claro que la negativa a estar del lado de la plaga tendrá muchos adeptos. Todos queremos estar del buen lado, pero hay un pequeño problema. Mientras hojeaba y ojeaba el libro de Judt, me pregunté cuáles son las plagas y cuáles las víctimas de la vida en México. En medio del desconcierto y la gritería, muchos creen que una plaga es en realidad un conjunto de víctimas, y al revés.

Parece existir un acuerdo, una rara flor de la unanimidad: una de las plagas mexicanas es la corrupción; antes o después, un clamor que considera inadmisible seguir haciendo política para enriquecerse; iluminado, el botín cada día es más escandaloso. Nadie negará que la violencia es otra de las plagas mexicanas. La desigualdad, desde luego, una plaga.

Profesionales más o menos interesados del barullo se dedican a confundir la plaga con las víctimas. Un ejemplo obvio: la CNTE, ¿plaga o víctima? No tengo dudas: una plaga. Y conviene, como en la sugerencia de La peste, mantenerse del otro lado. Pero no falta quien considere a los maestros rufianes víctimas del sistema. Los 43 desaparecidos de Ayoztinapa han sido víctimas terribles, pero sus patrocinadores, una plaga inaceptable.

Probablemente la calidad democrática de un país pueda medirse en el acuerdo entre lo que es plaga y lo que son las víctimas. Camus se opuso a los métodos violentos de la guerra independentista de Argel, decía que las bombas podrían hacerle daño a personas queridas: y entre la justicia y mi madre, elijo a mi madre. ¿O ustedes permitirían que mataran a su madre por la liberación de sabe Dios qué cosa?

rafael.perezgay@milenio.com

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