Prácticas Indecibles

Oliver Sacks

Sacks se despidió de la vida con una valentía indómita ante la muerte y con un toque de belleza literaria que convirtió esa ceremonia del adiós en un acto creativo. La prensa del mundo entero dio la noticia: ha muerto uno de los grandes exploradores de la mente, el cerebro y la imaginación, un hombre que perteneció al linaje de Freud.

Oliver Sacks demostró, de paso, que la enfermedad y la muerte pueden transformar el mundo de la literatura. Su escudo de batalla fue este: “Cada acto de percepción es en alguna medida un acto de creación y cada acto de la memoria es en alguna medida un acto de imaginación”.

Sacks logró un brebaje mágico: la belleza de la vida y la narrativa interna del cerebro con la literatura. Fue un pionero de la literatura clínica, una mente capaz de convertir la tragedia neurológica en un largo relato fantástico.

En 1968, el neuropsicólogo ruso Alexander Luria, publicó La mente de un mnemonista: se trata del relato de la vida de S., un hombre con una memoria prodigiosa que, sin embargo, le incapacitaba para la función diaria, la versión de la vida real del ficticio “Funes el Memorioso”, imaginado por Borges.

En la misma línea Oliver Sacks publicaría en 1985 El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, un éxito planetario de ventas y de crítica por el que desfilan 20 personajes como S., el paciente de Luria, que con la excentricidad de sus padecimientos desvelan el lado fantástico de la condición humana. Los pacientes de Sacks tienen algo en común: padecen síntomas de enfermedades neurológicas y psiquiátricas que transforman su vida y sus formas de ver el mundo: autismo, esquizofrenia, accidentes que arrebatan a aquellos que los sufren capacidades que parecen sutiles pero que transforman su vida una vez perdidas.

Cuando se enteró de que el cáncer lo había derrotado y de que le quedaban unos meses de vida, Sacks publicó en The New York Times un texto de despedida. Entresaco estas frases:

“No puedo fingir que no tengo miedo, pero el sentimiento que predomina en mí es la gratitud. He amado y he sido amado, he recibido mucho y he dado algo a cambio (…) he leído, viajado, pensado, escrito y eso por sí sólo ha sido un enorme privilegio y una gran aventura”. Sacks nació en 1933, murió a los 82 años.

 

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay