Prácticas Indecibles

Gobierno y autoridad

Voy a escribir un artículo impopular. Me parece una buena noticia la postura del secretario de Educación a la hora de advertir a la sección 22 de Oaxaca que no le permitirá sabotear la evaluación docente a 5 mil maestros. Aurelio Nuño ha dicho que cualquier grupo que quiera violentar y proteger a los líderes que no quieren perder sus privilegios y que no les importe la educación de los niños y que quieran evitar violentamente la evaluación, enfrentarán a la fuerza pública.

Desde hace muchos desmanes, los maestros de la CNTE se convirtieron en los enemigos de la Ciudad de México, y de Chilpancingo, y de diversas ciudades de Michoacán y de Oaxaca. Las inexplicables y absurdas mesas de diálogo que la autoridad puso a las brigadas violentas de maestros siempre me parecieron un signo de debilidad, por decir lo menos, no poca permisividad con la componenda y una ofensa a la mayoría a la que unos cuantos miles le hacían la vida de cuadros.

Después de cada delito, una mesa para platicar con los delincuentes. Los miembros de la CNTE quemaron casillas y boletas electorales, bloquearon carreteras, interrumpieron las actividades de un aeropuerto, cerraron tiendas y comercios, apedrearon edificios públicos, exhibieron a maestros que aceptaron evaluarse atados de manos y los obligaron a desfilar escarnecidos por la multitud. Nadie movió un dedo, ni en la Ciudad de México ni en los estados, como si gobierno y autoridad fueran dos ideas opuestas. La verdad es que en ese asunto lo fueron durante al menos dos años.

Ignoro cuál será el futuro político de Aurelio Nuño, la verdad es que de momento me importa poco. Comparto en cambio la forma en que ha tomado el control de la reforma educativa y se ha plantado frente a la CNTE. Por eso deploro esa tendencia de opinión que ha empezado a propalar la idea de que la represión es el argumento activo del secretario de Educación. Ideas muy simples atraen realizaciones aún más elementales.

Salvo Alonso Lujambio, mi opinión de los secretarios de Educación que he conocido y escuchado en alguna ocasión, es pésima. Hace años, un amigo y yo salimos de la oficina de Reyes Tamés Guerra; sí, era el tiempo en que los gobiernos panistas le regalaron la SEP a Elba Esther Gordillo, ese amigo me dijo: al secretario solo le falta pedir polvorones y sopearlos en atole sobre el escritorio que ocupó Vasconcelos. Ustedes dirán.

 

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay