Prácticas Indecibles

“Gimpel el Tonto”

Los días que corren me han recordado el viejo cuento de Isaac Bashevis Singer: “Gimpel el Tonto”, y en especial este pasaje: “Viajé por el país de arriba abajo, no me faltaron las buenas personas. Al cabo de los años envejecí, mi pelo se puso blanco; escuché muchas cosas, muchas mentiras y falsedades, pero cuanto más tiempo vivía y más años cumplía entendí que realmente no existen las mentiras. Lo que no sucede de verdad se sueña de noche. Le sucede a uno si no le sucede a otro, mañana si no hoy o dentro de un siglo, si no el año que viene. Oía cosas de las que decía: ‘Bueno, eso es algo que no puede suceder’, pero antes de que pasara un año resultaba que había ocurrido en alguna parte”.

Después de la elección me siento como Gimpel. Sé que para todo hay respuestas, por cierto, nos sobran respuestas y nos faltan asombros. ¿Realmente usted pensó que algún día Cuauhtémoc Blanco sería alcalde de Cuernavaca? Yo habría dicho: “Bueno eso es algo que no puede suceder”. Lo mismo me pasa con los 47 diputados del Verde y el estrafalario porcentaje de votación que logró, casi de 8 por ciento,  después de una campaña levantada sobre el fango de la ilegalidad y la mentira. Pues sucedió. Movimiento Ciudadano, un satélite de López Obrador por el que no dábamos un peso, no solo no perdió el registro, incrementó sus diputados. Dicen que porque escogieron muy buenos candidatos. Quienes opinan esto, ¿se referirán a Ebrard?

La fragmentación y el sobrecupo de partidos es efectivamente producto de la ira de los votantes contra los partidos grandes, pero no solo eso, ni mucho menos. La fragmentación muestra también al electorado, sus simpatías y anhelos, sus intereses y sus ingenuidades, su nivel educativo. De modo que, como Gimpel, me he persuadido de que las mentiras no existen y de que nada es imposible.

No creo en las virtudes definitivas de los electores y en la maldad de los partidos políticos. Las cosas serían entonces demasiado fáciles. En parte por eso Alberto Moravia decía que curiosamente los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado. Bashevis tuvo razón: no existen las mentiras.

rafael.perezgay@milenio.com

Twitter: @RPerezGay