United Nations Foundation

Cocinar no debería causar la muerte

Como madre, reconozco la importancia de cocinar para mi familia. Mientras que frecuentemente es una parte  positiva y gratificante de mi vida, también puede parecer una tarea fatigosa y que lleva mucho tiempo. Pero, afortunadamente, el cocinar nunca plantea una amenaza ambiental o de salud para mí y mi familia. Lamentablemente, no puede decirse lo mismo de las casi 3 mil millones de personas en el mundo que dependen de estufas tradicionales o fogones de leña para preparar su comida.

La realidad es que el aparentemente simple acto de cocinar una comida constituye uno de los desafíos más significativos al ambiente y a la salud en el mundo de hoy, particularmente para mujeres y niñas. Muchas mujeres se levantan temprano en la mañana y caminan durante horas para encontrar leña, o gastan hasta un tercio de su ingreso en carbón para cocinar. Invierten varias horas cocinando sobre fogones o estufas tradicionales, y esta prolongada exposición a humo dañino es responsable por la pérdida prematura de 4 millones de vidas cada año. Este es el segundo mayor factor de riesgo para las mujeres en el mundo. Más aún, las emisiones de las estufas tradicionales contribuyen significativamente a la contaminación del aire exterior en áreas urbanas, afectando a aquellos con o sin acceso a energía doméstica limpia.

La buena noticia es que tenemos la tecnología, los combustibles y la capacidad para asegurar que nadie deba arriesgar su vida al cocinar para su familia.

¿Por qué razón estas estufas y combustibles más limpios no están siendo usados por las familias alrededor del mundo? La respuesta simple es que el público no está al tanto del  tema ni de que existen soluciones. Hay, no obstante, un sector creciente concentrado en crear conciencia, mejorando el desempeño y disponibilidad de tecnologías y combustibles, y fortaleciendo a las empresas para que puedan escalar en producción y distribución. La Alianza Global para Estufas Limpias, una asociación pública y privada de mil organizaciones con presencia en seis continentes, encabeza los esfuerzos a fin de  asegurar que estufas y combustibles culturalmente adecuados estén disponibles y sean accesibles para aquellos que los necesiten.

En Guatemala, por ejemplo, 70 por ciento de los hogares todavía usa leña para cocinar, impactando más de 9.6 millones de personas y ocasionando más de 5 mil muertes cada año. Este país se convirtió recientemente en el más nuevo “país foco” de la Alianza, uniéndose a Bangladés, China, Ghana, India, Kenia, Nigeria y Uganda.

Al momento de este anuncio, una convocatoria de cerca de 200 socios se reunió en Lima, Perú, para el primer taller regional  sobre el tema de la cocción limpia en Latinoamérica.

El taller sirvió como afirmación del amplio compromiso entre sectores para incrementar el uso de estufas y combustibles  limpios en la región. En octubre, representantes de países de seis continentes se reunirán en Guatemala para desarrollar estándares enfocados a  soluciones de cocción limpia. Todo este importante trabajo nos ayudará a estar más cerca  del objetivo total de la Alianza: lograr que 100 millones de hogares adopten estufas y combustibles limpios y eficientes para el 2020. Hoy estamos en camino —y aun más avanzados de lo programado— para cumplir con esta meta.

Cocinar es esencial. Nunca debería ser letal. Mediante la unión de socios del  sector público y privado, podemos poner fin a los riesgos  para la salud y el ambiente que billones de personas enfrentan cada día. Podemos asegurarnos de que el cocinar alimente, nunca dañe, a las familias del mundo.

Colaboración editorial de MILENIO con la Fundación de las Naciones Unidas en la COP 20.

Para más información sobre el trabajo de la Alianza Global para Estufas Limpias, visite www.cleancookstoves.org