Articulista Invitado

China, por una solución con Filipinas

El gobierno chino asegura que la controversia con su contraparte filipina en torno a la disputa territorial por las islas Nansha debe dirimirse de manera pacífica y en negociaciones bilaterales sin recurrir a terceros 

Últimamente las disputas entre China y Filipinas en torno al Mar de China Meridional han llamado la atención mundial. La clave de este problema consiste en las disputas territoriales provocadas por la invasión y la ocupación ilegal de ciertas islas y arrecifes de las Islas Nansha de China por parte de Filipinas a partir de los años 70 del siglo pasado y en las disputas por la jurisdicción marítima tras la entrada en vigencia de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CDM).

El gobierno chino siempre aboga por una solución negociada y pacífica a dichas disputas. Sin embargo, las autoridades filipinas han hecho caso omiso al llamado de China y desde 2011 ha asumido una actitud antagónica ante China y ha ido cada vez más lejos en su camino erróneo. Después de que sus buques de guerra fracasaron en capturar a pescadores chinos en las aguas del atolón Huangyan, las autoridades filipinas recurrieron al supuesto arbitraje judicial con la intención de rehusar la reclamación territorial y los derechos e intereses legítimos de China en el mar mencionado y difamarla en el ámbito internacional. Seguramente toda la gente que conoce algo sobre la historia del problema del Mar de China Meridional y la CDM sabe que el caso de arbitraje levantado por Filipinas ignorando los hechos y la jurisprudencia internacional, es ilegal e inválido.

El caso de arbitraje levantado por Filipinas ignora los hechos. Desde los tiempos antiguos, las Islas Nansha son territorios chinos. Todos los gobiernos que han existido en la historia china han ejercido jurisdicción sobre estas islas y sus áreas marítimas adyacentes a través del establecimiento de las autoridades administrativas, patrullajes militares, actividades productivas, y rescate y ayuda en casos de emergencia marítima, etc.

Cabe señalar que los límites territoriales de Filipinas están claramente establecidos en el Tratado de Paz entre Estados Unidos y España firmado en 1898 y otros documentos internacionales. Según dicho tratado, la frontera oeste de Filipinas se extiende solo hasta los 118 grados de longitud Este. Las Islas Nansha de China se encuentran inequívocamente al oeste de esta línea de longitud. A partir de la década de los 70 del siglo pasado, ignorando los límites territoriales entre ambos países, Filipinas ha invadido y ocupado sucesivamente ocho de las Islas Nansha de China y ha presentado reclamaciones territoriales sobre algunas otras islas y arrecifies. Los hechos históricos son bien claros y no se admite ninguna distorsión por parte de las autoridades filipinas.

El caso de arbitraje ignora la jurisprudencia internacional. La cláusula 298 de la CDM establece que los países signatarios pueden emitir declaraciones de exclusión, según las cuales el procedimiento de arbitraje obligatorio no será aplicable para ellos en los asuntos como la demarcación marítima. Hasta ahora más de 30 países, entre ellos México, Argentina y Chile, han emitido esta declaración, lo que constituye una parte indispensable del sistema actual de la CDM. En conformidad con las cláusulas pertinentes y las prácticas internacionales, en 2006 el gobierno chino hizo pública la declaración de exclusión, razón por la cual en la actualidad el supuesto arbitraje no sería aplicable a las disputas entre China y Filipinas. Este último lo sabía muy bien, pero insistió en demandar a China ante el supuesto tribunal de arbitraje con la intención de alimentar la opinión pública y engañar al público para servir a sus propios intereses.

El caso de arbitraje ha sido una farsa montada por Filipinas, lo que no es más que una práctica que intenta alterar el derecho de estado internacional y vulnerar los derechos e intereses de China so pretexto de la ley internacional. Sea cual sea el resultado, el caso de arbitraje es ilegal e inválido. Que China no haya aceptado ni participado en dicho caso es una respuesta legal y razonable al acto ilegal de Filipinas.

En el caso de las disputas entre ambos países, distorsionar los hechos y engañar al público no sirven para nada, usar la ley a su antojo, dar mucho bombo y platillo y desprestigiar a China no son viables, y recurrir a terceros tampoco ayuda. La única vía correcta será retomar las negociaciones bilaterales para encontrar una solución adecuada.