Articulista Invitado

Sufragio universal en Hong Kong

El paquete de reforma constitucional es legal, factible, racional y práctico, y está a la altura de la situación real de la región, al tener en cuenta los intereses y aspiraciones locales.

El 22 de abril, el gobierno de la Región Administrativa Especial (RAE) de Hong Kong dio a conocer el “Reporte sobre la Consulta Pública y Propuestas para Elegir al Jefe Ejecutivo por Sufragio Universal”, o paquete de reforma constitucional. Según este plan, en 2017 cinco millones de hongkoneses registrados en el padrón electoral votarán para elegir, de entre dos a tres candidatos propuestos por el Comité de Nominación, a su nuevo jefe ejecutivo bajo los principios de “una persona, un voto” y “el que obtenga el mayor número de votos gana”.

De acuerdo con la Ley Básica de la RAE de Hong Kong, el desarrollo constitucional en esta región deberá completar cinco etapas: primera, el jefe ejecutivo de la RAE remite una iniciativa de modificación a los métodos electorales al Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional de China (APN, el máximo órgano legislativo del país); segunda, el Comité Permanente de la APN da luz verde a dicha iniciativa; tercera, procede a las modificaciones, las cuales deberán ser aprobadas por dos terceras partes de los miembros del Consejo Legislativo de la RAE; la cuarta, las modificaciones deberán contar con el consentimiento del jefe ejecutivo, y la quinta, las modificaciones deberán ser sometidas a la ratificación o ser constadas en acta por parte del Comité Permanente de la APN. La presentación del paquete de reforma constitucional marcó la tercera etapa del desarrollo político de Hong Kong, y más adelante el paquete deberá ser avalado por dos terceras partes de los legisladores locales.

Un dicho chino dice: “El que usa el zapato es el que sabe dónde aprieta más”. El paquete de reforma constitucional es legal, factible, racional y práctico, y está acorde tanto con la Ley Básica de Hong Kong de la República Popular China como con la decisión adoptada el 31 de agosto pasado por el Comité Permanente de la APN; además, está a la altura de la situación real de Hong Kong, al tener en cuenta los intereses y aspiraciones de los más diversos estratos y círculos sociales de esta región. Por lo tanto, dicho paquete ayudará a que la situación política de Hong Kong sea más estable y que su desarrollo sea más dinámico en el futuro. Obviamente está en manos de los hongkoneses la opción de aprovechar bien o no esta inmejorable oportunidad histórica para dar un paso crucial en su desarrollo constitucional, y este tema pondrá a prueba su sabuduría y capacidad para gobernar la región. Espero que los miembros del Consejo Legislativo que tienen derecho a voto consideren con una actitud práctica y responsable la realidad política de Hong Kong y la voluntad de numerosos residentes locales y actúen obedeciendo la opinión pública mayoritaria, a fin de completar lo más pronto posible los procedimientos de revisión y votación del paquete de reforma constitucional y aprobarlo, sentando así una firme base para el posterior desarrollo político de Hong Kong.

Impulsar invariablemente el desarrollo democrático en Hong Kong y alcanzar la meta de elegir a sus futuros jefes ejecutivos a través del sufragio universal constituyen una posición consecuente del gobierno central de China. La reforma constitucional en Hong Kong ha entrado ahora en una etapa crucial. Deseo sinceramente que los distintos sectores sociales de Hong Kong puedan aglutinar ampliamente sus consensos y aprovechar bien la oportunidad histórica para realizar en tiempo y forma el sufragio universal en 2017 para elegir al nuevo jefe ejecutivo de la RAE, de modo que el desarrollo constitucional se lleve a cabo de manera expedita en el marco de la ley y la voluntad ciudadana. Esto no solo corresponde a los intereses fundamentales de Hong Kong, sino también a los intereses integrales del país. Por otro lado, cabe señalar que los temas de la RAE de Hong Kong son asuntos meramente internos de China, por ello no se permitirá la interferencia de ninguna fuerza externa. Cualquier intento de perturbar y sabotear la aplicación de la política de “un país, dos sistemas” en Hong Kong y su proceso de reforma constitucional o interferir en los asuntos internos de China usando los temas de Hong Kong estará destinado al fracaso.

*Embajador de China.