Hormigas

El papelito de Borges


Hay una secreta adoración de los lectores por sus autores preferidos; parsimonias invisibles practicadas en soledad que delatan la profundidad que deja un libro, una línea o un verso. Toda lectura compulsiva me recuerda el apego de los hinchas de un equipo de futbol. Yo mismo he vivido apasionadamente rituales de admiración por la lectura de Edgar Allan Poe, Panait Istrati, Vicente Huidobro, José Carlos Becerra o Raúl Zurita.

Reveladora del inconsciente, la lectura constante de un autor lleva a ejecutar planes de asalto a sus libros, en provecho de rememoraciones públicas de sus versos o líneas citables, que uno va elaborando para construirse también un discurso propio; así se aprende a decir mejor lo que uno siente y piensa en determinadas situaciones, conflictos o resoluciones determinantes de la vida.

De ahí la emoción que se despierta cuando un desconocido cita lo que a uno le gusta: una secreta hermandad de un más allá de las aficiones une a dos que admiran al mismo autor. Ese reconocimiento equivale a la mitogénesis de la República de las Letras, esa imaginaria nación creada por Ignacio Manuel Altamirano para referirse al conjunto de obras, autores, editores, lectores, bibliotecarios, profesores, periodistas y cafés de charla erudita que animan la publicación de literatura y conocimiento general.

Se entiende entonces que una noticia menor de un gran escritor latinoamericano alcance una difusión inusitada, como fue el caso de hace unos años que hoy recupero: investigadores de la obras del narrador y poeta argentino Jorge Luis Borges encontraron un papel manuscrito de apenas seis líneas con las menudas letras del argentino, que reproducen un final distinto de un cuento famoso del autor, "Tema del traidor y del héroe", cuya edición ya se había producido no sólo cuando el autor escribió esas líneas, sino tiempo después, en una edición de 1944 de Ficciones, la colección de cuentos donde está la trama de referencia.

En síntesis, el final está ya publicado, pero causa revuelo encontrar el manuscrito entre las páginas de un ejemplar de la revista literaria Sur de febrero de 1944, que había pertenecido al autor de "El Aleph". Ezequiel Grimson, director de Cultura de la Biblioteca Nacional argentina, dijo que el hallazgo es relevante porque "se trata del primer manuscrito importante de Borges que está en custodia del Estado argentino".

Eso es posible porque Borges es un bien de valor mundial, lo cual significa que ha cambiado la vida de un muy amplio grupo de personas. Soy uno de ellas, para el caso de Borges, como las de Julio Cortázar, Roberto Artl, Eduardo Mallea, Ernesto Sábato, Mempo Giardinelli y Juan Saturáin: también me alegró el descubrimiento del papelito de Borges.