Hormigas

La muerte desde el exterior

El grupo mediático japonés TBS acaba de dar a conocer el hallazgo de una entrevista inédita que se le realizara al escritor japonés Yukio Mishima (1925-1970) en febrero de 1970, es decir, nueve meses antes de su muerte.

La entrevista en cuestión fue realizada por el traductor al inglés de las obras de Mishima y tiene una duración de ochenta minutos. Es una incógnita el motivo por el que se produjo, pero lo es mucho más la razón por la que no se emitió en su momento. Ahora ha aparecido en los depósitos de la emisora y podemos conocer algunas palabras de su contenido.

En esos minutos, Mishima habla de su propia obra en un tono crítico que no había referido antes: "Creo que el problema de mi literatura es que la estructura es demasiado dramática. Es un impulso que me resulta incontrolable. Soy incapaz de escribir una novela como si se tratara de un río cuyas aguas van fluyendo."

El resultado, desde luego, no trasluce esa frontera creativa, y en cambio nos hace comprender mejor la naturaleza de "Confesiones de una máscara" (1949), "Sed de amor" (1950), "Kinjiki" (1954), "Shiosai" (1954) y, por supuesto, "El pabellón de oro" (1956), cuyos atormentados personajes lidian con problemas físicos o psicológicos, obsesionados por ideales inalcanzables e incapaces de obtener la felicidad cotidiana. Su obra cumbre, la tetralogía "El mar de la fertilidad, compuesta por las novelas "Nieve de primavera" (1966), "Caballos desbocados" (1968), "El templo de la aurora" (1970) y "La corrupción de un ángel", completada esta última el mismo día de su muerte, son ejemplo del mejor estilo de Mishima, delicado y poético.

En la entrevista también hay espacio para hablar sobre la muerte, uno de los elementos esenciales de su obra: "Siento que la muerte ha penetrado físicamente en mi cuerpo desde el exterior", afirma el escritor en unos de los pasajes de la entrevista, que confirma sus dichos posteriores, en vísperas de su muerte.

Mishima fue un artista que siempre buscó los absolutos, nostálgico de un pasado glorioso, que vio en la adopción en su país de la democracia y del modelo socioeconómico occidental una derrota degradante. La muerte fue un modo de reivindicación de esos ideales. "Uno puede morir incluso a los 18 años. Sólo entonces se consigue la perfección. A mi parecer, vivir sin hacer nada, envejecer lentamente, es una agonía, es desgarrarse el propio cuerpo. Todo esto me ha llevado a pensar que, como artista que soy, debo tomar una decisión". Y la tomó.