Hormigas

Transformación de la lectura

Ya en este espacio he hablado de las bondades que prodiga leer por placer; ya se ha repetido innumerables veces la ventaja suprema de tener a la lectura como un hábito del pensamiento, y también se ha advertido que ese hábito no es, por sí mismo, una virtud si leer no transforma la percepción del entorno desde los valores más profundamente humanos: la tolerancia, la comprensión del otro, la libertad creativa, la comunicación...

En estos días he comenzando a leer un libro sobre la lectura que me ha despertado varias interrogantes en torno del acto noble de leer en los tiempos que corren. Se trata de la "Historia de la lectura en el mundo occidental", una colección de ensayos sobre este fenómeno cultural que transmite conocimientos y despierta emociones y sentimientos...

Coordinado por los eminentes investigadores Guglielmo Cavallo y Roger Chartier, este volumen publicado en 2011 por Taurus revisa el largo proceso de la lectura desde los tiempos de la Grecia antigua hasta nuestros días, con énfasis en los periodos de cambio de la lectura que los historiadores registran como cruciales, y entre los cuales se cuentan la invención de la imprenta, el acceso de los niños, las mujeres y los obreros a los libros, y la invención de los medios electrónicos para leer.

En cada una de estas inflexiones de la historia de la lectura, los seres humanos han tenido que adaptar sus viejas creencias sobre el libro y han desterrado una y otra vez su temor por la desaparición de la cultura escrita, anunciada por los fatalistas en la famosa expresión "la muerte del libro".

Queda claro que el libro es un vehículo transmisor de la cultura escrita, cuya salud, la de la cultura escrita, está impecable hoy en día, gracias, precisamente, a la profusión de medios para difundirla. Sea en tabletas electrónicas, en celulares de gran formato, en computadoras portátiles o en consolas de videojuegos, el conocimiento escrito sigue primando por encima de los medios audiovisuales, cuya confección requiere la exposición escrita de una idea.

Quizás el dilema de la muerte del libro provenga de los editores tradicionales, amenazados por la inminente desaparición del libro como objeto de papel; aún ahí es posible ver que el mercado está en expansión, siempre y cuando se aprovechen las ventajas de los medios electrónicos cada vez más populares entre los consumidores. Idéntica crisis atravesaron los diarios de información general desde la década de los noventa, y antes los editores de las enciclopedias más importantes del mundo. Nada nuevo, pues, que las sociedades no hayan enfrentado ya.

El mundo es de los adaptados. La lectura lleva en su naturaleza la capacidad de adaptación. Por eso: larga vida a la cultura escrita.