Hormigas

Oraciones del 14 de febrero

Amamos al espejo. La realidad es nuestra percepción de la realidad. Todo es representación. Todo es símbolo. Siempre te querré. En mi principio está mi fin. El tiempo perdido nunca se vuelve a encontrar. ¿Dónde habita el alma del amante? Me acordaré de ti. Poesía eres tú. Todo está en la mente. ¿Dónde termina la cordura y empieza la locura del amor? Todos te aman desde que yo te amo.

Oración para quien ama. Oración para quien es amado. Amar es compartir un estado de gracia. Amas mejor si te dan más. No es lógico el discurso del amor. Hoy repetí que te amo. Me gustan tus labios. Me gustan tus ojos.Todos pedimos amor. Aquí debería estar tu nombre. Perdón, por un momento pensé que estaba solo.

Amar es activar un conocimiento cultural transmitido por generaciones. Amamos a quien nos completa. En tu mirada puede oírse el ruido del mar. ¿Se quiere más al primer amor?

ACUSE DE RECIBO

A raíz de la entrega anterior sobre la aventura de hacer teatro universitario en Toluca, recibí numerosas opiniones en todo de este fenómeno, incluso algunas más allá de los espacios universitarios: ¿Por qué la gente no acude con regularidad al teatro en Toluca? Las respuestas son muchas, provienen de distintas perspectivas, y deja en claro la complejidad de un fenómeno que se extiende en el tiempo.

A esta columna llegó también el reclamo de grupos de teatro que se sienten excluidos sin justificación de la programación regular de los espacios universitarios, u otros que acusan favoritismo en la elección de las producciones. Aunque no me constan, no me extraña que existan alusiones a capillas en este ámbito, pues el fenómeno del teatro convoca pasiones y exhibe ineficiencias: es un tema de interés general que exige una investigación periodística, a fin de exponer realidades y apuntar propuestas de los principales involucrados. Al tiempo. Esta columna irá publicando la información que contribuya al propósito superior de comprender, antes que juzgar.

ADIÓS, MAESTRO CAMPBELL

El periodista, editor, ensayista, traductor y narrador mexicano Federico Campbell (1941-2014) murió apenas el pasado 15 de febrero. Su legado como escritor es profundo y notable en la vida cultural de México, pues además de su pasión por la obra de Juan Rulfo, empleó su conocimiento para traducir al español a Leonardo Sciascia, Harold Pinter y David Mamet; sus novelas son ejemplo de literatura profunda, imaginativa, sólida: Pretexta o el cronista enmascarado (FCE, 1979); Todo lo de las focas (Joaquín Mortiz, 1983); Transpeninsular (Joaquín Mortiz, 2000), y La clave Morse (Alfaguara, 2001). Mucho hay que leer de su obra, mucho qué aprender de ella.