Hormigas

Opiniones en redes sociales

En días recientes el investigador Jesús Téllez Rojas solicitó reconocimiento de autoría a Úrsula Cotero García Luna, luego de que ésta omitiera mencionar que algunas afirmaciones que ella hizo en su discurso de homenaje a Leopoldo Flores fueron escritas por Jesús.

El tema ya fue zanjado por ambos, no sin cierto resquemor de ambos: por parte de quien funge como directora del Museo-Taller Luis Nishizawa en Toluca, debido a las expresiones de descalificación de las personas que opinaron al respecto en el perfil de Facebook, la red social donde se realizó la solicitud; y por parte de quien funge como responsable del Centro de Documentación del Museo Universitario Leopoldo Flores, debido a que la explicación de Úrsula Cotero no fue suficiente, aunque aceptable.

Hasta ahí la polémica; para bien o para mal, así se resuelven las discusiones públicas de la intelectualidad toluqueña. Sin embargo, para mí la nota está en los comentarios vertidos en la red social sobre este tema, que aludieron al carácter de servidora pública y académica de Úrsula Cotero, en algunos casos en un tono de descalificación que buscaban ofender a la aludida, sin mediación de información específica.

Esos comentarios son muy comunes en la red. Basta ver perfiles y páginas comunitarias de Facebook como "Qué Poca Madre en Toluca", "Toluca", "Operaciones Especiales México" y otras que publican entradas de extravíos de personas y objetos, mascotas expósitas, alertas de focos de delincuencia, conductas abusivas de autoridades y ciudadanos... bajo cada entrada, un sinnúmero de comentarios desinformados, prejuiciosos, descalificatorios, ofensivos y radicalmente inconformes, como aquellos que apoyan la pena de muerte o la castración, por mencionar algunos ejemplos. Las entradas se multiplican con rapidez en los tableros de otros perfiles y, así, los comentarios alcanzan una inusitada popularidad en la realidad virtual.

Y en tales entradas predominan los comentarios negativos, es decir, aquellos que vierten palabras ofensivas, altisonantes o no, pero que buscan descalificar méritos por alusión a defectos físicos, orígenes sociales y económicos, trayectorias académicas, posiciones en gobiernos... el común denominador es un tono de rencor, revanchismo, venganza, que suponen una satisfacción personal para quienes los expresan, pues pocas son las personas que continúan su inconformidad más allá del breve intercambio elemental de palabras.

Ese simple rasgo me hace corroborar que todo comentario negativo en Facebook tiene un destino fatal: la basura de la inconformidad eterna que no tiene solución, salvo aquel comentario que trasciende la red social y se coloca en los foros públicos del periodismo y las tribunas oficiales, donde las reglas no aceptan el anonimato y exigen un trato menos cuestionable éticamente. Esos comentarios debió esperar Jesús Téllez Rojas al ventilar su solicitud en la red, así fuera solo para quienes forman su catálogo de amigos. Tengo para mí que, esa única disculpa, es la que él debe a Úrsula Cotero.