Hormigas

Nuevo año

Comienza un nuevo año y volvemos a emprender la larga marcha de la vida mejor. Cada quien se impone metas, así sea continuar las de años pasados: hay proyectos de largo aliento y colaboración; sin embargo, requieren siempre del factor constancia.

He conocido a muchas personas que han logrado escalar los más altos niveles de su capacidad gracias a la tenacidad que han puesto en ello; en otros casos, la disciplina y el comportamiento permiten dominar las naturales resistencias de un carácter distraído, para así trascender hacia una medida más alta.

Digo todo esto porque somos proclives a recomenzar ciclos, cualquiera que sea la actividad que ejerzamos. Nos procuramos una pausa para descansar antes de reanudar el camino, la larga marcha de la vida. Ese movimiento toca a sociedades enteras en períodos históricos, y no hay, así parece, nada que lo impida.

El tiempo es una convención humana, pero es una ficción, pues solo existe el instante y, para probarlo, basta repetir el instante a través de la memoria para confundir la sucesión de instantes acumulados a la que llamamos tiempo, argumentó Jorge Luis Borges en su Nueva refutación del tiempo, de 1946. Difícil adherirse a ello, aunque sí se puede mantener el escepticismo respecto de tales ciclos, según se quiera. Lo cierto es que han pasado unos días de eso que llamamos año 2015 y es tiempo de empezar de nuevo.

Metafísica de los tubos

Comencé el año leyendo una novela espléndida: Metafísica de los tubos, de Amélie Nothomb, editada por Anagrama en el año 2000. Se trata de la recreación de la primera infancia de la protagonista, que en tono de franco humor describe situaciones familiares desde un punto de vista muy verosímil: la de quien acaba de nacer y vive esa primera infancia.

La obra expone un motivo recurrente de la literatura: la recuperación de la infancia. Lo hace en un estilo claro y conciso, de perspectiva fija: la de una niña que comprende gradualmente las convenciones de las personas adultas y que trata de adaptarlas a su visión y nula experiencia. Al mismo tiempo, es una interrogación sobre las convenciones sociales y las relaciones familiares, desde la inocencia personal, rememorada con verosimilitud, lucidez e inteligencia.

Amélie Nothomb nació en 1966 en Kobe, Japón, donde vivió su infancia y adolescencia. Todas sus novelas han sido publicadas en Francia por la editorial Albin Michel; en español, sus trabajos han sido traducidas por Sergi Pàmies para las editoriales Circe y Anagrama.

Hay que leerla.