Hormigas

Juan Josafat Pichardo, hijo ilustre

El viernes 13 de febrero de 2015 se realizó la ceremonia solemne en la cual Juan Josafat Pichardo Cruz, primer rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), ingresó a la Rotonda de las Personas Ilustres, en Toluca.

Ese honor, que otorgan los poderes públicos a los mexiquenses más sobresalientes en la historia moderna de la entidad, viene a rubricar una trayectoria ejemplar de quien impulsara la autonomía de la universidad del estado y con ello, la esencia de la historia contemporánea de esa institución que hoy es dirigida por Jorge Olvera García. Precisamente en la ceremonia el actual rector hizo un panegírico de las aportaciones de Pichardo Cruz a la libertad de pensamiento que simbolizó la transición de Instituto Literario de Toluca a Universidad, salto cualitativo de un centro de conocimiento que hoy goza de cabal salud.

La ceremonia fue encabezada por el secretario general de Gobierno, José Manzur Quiroga, y los titulares de los poderes Legislativo y Judicial; en el estrado principal estuvieron presentes los familiares del universitario ilustre y el presidente de la Comisión de los Derechos Humanos del estado; el público estuvo conformado por directivos universitarios, miembros del Cabildo de Toluca y otros familiares del homenajeado. Hacía un viento muy fuerte, proveniente de un impecable volcán Xinantécatl que desde días previos había estado cubierto de nieve.

Aun así, todos nos mantuvimos atentos a la sui generis ceremonia de inhumación de los restos, que provenían del panteón delegacional de Santa Ana Tlapaltitlán, tierra de origen de Pichardo Cruz; excepcional rito cívico que pocas veces se observa en las administraciones públicas del estado, pues la inhumación de restos de personas ilustres tiene lugar cada ocho o diez años en promedio.

La solemnidad del entierro fue enmarcada en la Marcha Dragona y el Toque de Silencio del Contingente Deportivo Militarizado Universitario, que contempló una brigada de bomberos del ayuntamiento de Toluca y el coro y la orquesta de la UAEM. Estas últimas agrupaciones interpretaron los himnos nacional, del estado y el institucional universitario con que cantamos los ahí presentes, pues honrar a un ilustre mexiquense requiere respeto y participación.

Al final, los elogios a la vida y obra de Juan Josafat Pichardo Cruz quedaron inscritos en su lápida, la número 33 de la Rotonda, y su nombre, en el mausoleo cívico del Estado de México. Honra a los ilustres mexiquenses que nos dan sentido de identidad y orgullo de pertenecer a la entidad más poblada de la República Mexicana, pero sobre todo, a la magna Universidad Autónoma del Estado de México.