Hormigas

Honor a un mexiquense ilustre

En un acto altamente significativo para la justipreciación de la obra del escritor y promotor cultural Carlos Olvera Avelar (1940-2013), el gobierno de Metepec, Estado de México, inauguró el pasado jueves 11 de diciembre una casa de cultura con su nombre, en una de las colonias más densamente pobladas del municipio, la Rancho San Francisco, o Infonavit San Francisco como se le conoce.

Se trata de un complejo construido en un terreno de mil 600 metros cuadrados, en cuya edificación se impartirán a partir de 2015 talleres de teatro, música, danza folclórica y serigrafía, además de que será la sede del Ensamble Vocal de Metepec y de la Red Coral de la demarcación.

No se trata de una estructura de cemento más. La apertura de una casa de cultura como esta vendrá a potenciar las capacidades creativas de niños, jóvenes y adultos que se acerquen, en un ambiente urbano donde las posibilidades inmediatas de recreación, formación y entretenimiento artísticos son escasas o no son consumidas popularmente, aún cuando se encuentra muy cerca del polo cultural del Pueblo Mágico de Metepec.

Un centro de formación del gusto artístico proporciona alternativas dentro y fuera del recinto, ya que la sensibilización fomentada en el aula se proyecta a todas las esferas de la vida social y familiar, en todos los momentos del día, además de que brinda materia de reflexión, consumo y atención a expresiones artísticas alternativas a las comerciales. En otras palabras, la casa de cultura irradia información diariamente a la comunidad acerca de todo aquello que no ha disfrutado antes en el arte, la historia y la identidad local. Es un perfecto complemento de los contenidos educativos básicos adquiridos en la escuela, y una extensión de la convivencia vecinal que brinda elementos de identificación y cohesión social.

Qué bien, por otro lado, que se haga en nombre del incansable promotor cultural Carlos Olvera, quien desde muy joven defendió y promovió espacios como estos; fue el fundador de la primera casa de cultura del Estado de México, y de las compañías de teatro de la universidad estatal y de la entidad, además de que siempre transmitió sus conocimientos a nuevas generaciones de artistas bajo la égida de la disciplina, la apertura a la innovación y la búsqueda de la calidad. El hecho de que hoy una casa de cultura lleve su nombre, es una señal de que se reconoce su empeño por hacer entender que la experiencia estética es fundamental para hacer mejores seres humanos y mejores ciudadanos.