Hormigas

Heroísmo estéril


La aparición del vengador anónimo de Ocoyoacac (¿importan aquí los detalles?) ha llamado a algunas personas a justificar la justicia por propia mano, por encima de la ley; en este caso el asesinato, nos dicen, es una acción de valentía y una respuesta social a la impunidad reinante.

No concuerdo con esa postura. No porque niegue la impunidad, derivada de la corrupción y de la ineficiencia del sistema de justicia, sino porque, si aplaudimos esa acción, el asesinato estará justificado en cualquier de las situaciones en que se presente, y por ende estaremos minando el sistema de justicia que nos han heredado nuestros antecesores, uno de los pilares de la cohesión social.

La garantía de castigo que debe otorgar el Estado está fallando, es cierto. Pero no es sólo por la irresponsabilidad del fiscal o del juez: cada uno de nosotros tiene en sus manos la oportunidad de reivindicar ese sistema de justicia antes de que llegue a las agencias del Ministerio Público: en el hogar, en la familia.

De acuerdo, no podemos retroceder en el tiempo y el problema lo tenemos ahora. Seamos prácticos. También tengo una propuesta: no hagas apología de la violencia, aléjate del morbo, no seas vengativo, corrige tus defectos de carácter; educa a tus hijos en la cultura de la paz y la tolerancia; ponte en el lugar del otro; sé ejemplar en tu trabajo; respeta las normas de convivencia; no seas gandalla.

¿En qué resuelve las cosas?, me dirás. Y te respondo: te sentirás mejor; el humor de tu familia y de tu ambiente de trabajo será mejor para ti y los tuyos. ¿Eso evitará los robos en el transporte público?, me volverás a preguntar, y yo te diré que no seas excesivo, que centres tu atención en encontrar la verdad, no en imponer tus razones. Todo lo sabemos entre todos, y nada ni nadie puede evitar que te topes con la violencia, la injusticia y la sinrazón. Nadie. Pero entiende que si tratas de convencer con tus acciones antes que con tus palabras, tendrás la autoridad moral para exigir que esa impunidad termine; eso sí te toca hace públicamente; eso sí puede incidir en el cambio que tanto anhelas, porque es puramente acción de gobierno, y depende de un aparato administrativo hecho todos los días por mujeres y hombres.

Las cosas en su justa dimensión. Una cosa es impedir un crimen y otra, asesinar con saña en nombre de otros. Si quieres combatir la violencia con más violencia, muy pronto habrás muerto. Quizás el monumento a tu memoria estará en el jardín de nuestra historia, pero serás mármol inmóvil que olvidó decir su nombre al caer la tarde. Ese heroísmo es estéril.