Hormigas

Guarnición de cebollas metafísicas

En la excepcional antología de ensayos de Charles Simic publicada bajo el título "El flautista en el pozo", escogida y traducida por Rafael Vargas para Ediciones Cal y Arena en 2011, hay una breve alusión al filósofo alemán Martín Heidegger (1889-1976) -se refiere a su disertación sobre la poesía, contenido en sus "Pensamientos poéticos" (traducidos al español por Alberto Ciria en 2010):

"Heidegger dice que jamás comprenderá propiamente qué es la poesía mientras no entienda qué es el pensamiento. Luego añade "lo que es aún más interesante" que la naturaleza del pensamiento es otra que pensar, otra cosa que querer".

Ese "otro" es lo que significa la poesía. Una pausa: la noción del pensamiento es muy difícil de abarcar con una simple definición; antes de la ontología heideggeriana, hay una tradición esclarecedora que apunta al pensamiento como práctica y definición de la meditación misma, en contraparte del pensamiento que calcula, el pensamiento científico. Ambos vinculan la realidad sensible a través de premisas no contradictorias que forman nuestro mundo.¿Pero de qué índole es la poesía? ¿En qué medida se superpone al pensamiento? Simic deja ver la naturaleza del misterio es esa sola palabra de otredad que, por definición, lleva a un lugar distinto. Para quienes estudiamos literatura, esa categoría escapa a la materialidad del texto. La poesía se explica por lo que es en sí misma, y no por categorías de la filosofía. Heidegger fue uno de los más grandes pensadores que relacionó su análisis con el ars poética, en la tradición neoplatónica, y estableció preguntas que hoy nos siguen guiando en la comprensión del fenómeno poético.

La poesía es un ámbito del pensamiento que se aleja de la naturaleza original del pensar, porque se reinventa en cada poema y en cada lectura de éste; se aleja porque nadie acierta a tenerlo bajo el dominio de la comprensión total, en cambio, todos se subordinan a la veleidad de su efímera identidad. Todo lo que es cierto en el poema, puede no serlo para el pensamiento, y sin embargo, a éste sirve con absoluta devoción, como lo ejemplifica aquel pasaje de la astrónoma Eleanor Arroway cuando ella concluye que, para describir la maravilla del viaje que emprende a través del tiempo y el espacio en "Contacto", la persona más apropiada era un poeta. La poesía se inscribe en el terreno de la inteligencia científica, las sinrrazones de la locura, el arte; ese campo extraño del pensamiento; el lugar aledaño; la guarnición de cebollas del platillo principal.