Hormigas

Derechos

Establecer el uso exclusivo o preferente del idioma español en las concesiones de radiodifusión es inconstitucional, pues la Carta Magna no reconoce una sola lengua "nacional", concluyeron el miércoles de la semana pasada de manera unánime los ministros de la SCJN, por lo cual le otorgaron un amparo al activista político, artístico y cultural Mardonio Carballo, quien lo solicitó en las instancias judiciales previas y se lo negaron, porque las autoridades consideraron que no era suficientemente procedente inconformarse con el artículo 230 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que establece que las transmisiones de radio deben hacerse "en lengua nacional", entendida ésta como el idioma español.

En su argumento, consideró que dicho artículo restringe indebidamente el derecho de los indígenas a expresarse en su lengua originaria en todas las estaciones de radiodifusión concesionadas, no solamente en aquellas "concesiones de uso social indígena [que] hagan uso de la lengua del pueblo originario que corresponda", como se completa en el artículo de referencia.

Aun cuando los efectos del amparo son individuales, la resolución descubre ante la opinión pública un tema soslayado: la hegemonía de los contenidos en español de la radio concesionada, en detrimento de las lenguas indígenas, no sólo en el sentido de equidad, sino en el de no cumplir un activo papel de promotor de la conciencia plurilingüe y multicultural de México, diversidad que queda plasmada en la Constitución mexicana, que evita definir expresamente cuál es la lengua nacional.

Las estaciones radiofónicas concesionadas, mayoritariamente comerciales, son quizás el grupo empresarial más homogéneo en sus criterios sobre cómo hacer negocios, y a juzgar por sus tipos de programación, operan en el acuerdo de que el español y el inglés son lenguas principales, sin obligación ni responsabilidad de promover ninguna otra. Como suele pasar en los asuntos de difusión masiva en medios de comunicación, el papel del público es sustancial, en el entendido de que, como en este caso, los radioescuchas tendrían que exigir contenidos que respondan a la diversidad cultural y lingüística del país.

Los diputados de la Comisión de Radio y Televisión han de tener una opinión, o mejor, una iniciativa que mejore los contenidos de la citada Ley actual. No soy optimista, la verdad; sin embargo, sí considero que esta página escrita por Mardonio Carballo tendrá que ser un antecedente importante en la discusión sobre el respeto a los derechos humanos en México, tan en boga en nuestros días.