Hormigas

Buenos propósitos

Comienza el año y con él, lo que será el décimo aniversario de esta columna de opinión. El Diario Milenio Estado de México me abrió sus puertas en noviembre de 2006 para hablar sobre los temas centrales de nuestro acontecer en el arte y la animación cultural; por mi formación profesional y mis intereses, he encauzado esos temas hacia la política cultural local, la producción editorial y los fenómenos relacionados con la lectura y el libro.

Es de mi interés continuar explorando el quehacer diario de esas esferas de la actividad humana, pues estoy convencido de que la opinión informada permite mirar el mismo fenómeno de un modo diferente y, con ello, mejor, pues de lo que se trata es de comprender, antes que juzgar. Hay asuntos del dominio público que exigen una postura clara y abiertamente crítica, como varios de los temas que he tocado en estas entregas que cumplirán su primera década; exigir a través de un diario una respuesta a las instituciones sobre un asunto de interés general, por ejemplo, es una forma de practicar la democracia y el derecho a la transparencia y la rendición de cuentas; quienes no lo entiendan así han perdido la perspectiva de la función pública.

Por otro lado, hablar de libros y literatura, es una forma de cuestionarse las verdades inamovibles y, por ende, estériles: toda verdad es dinámica, no por ello menos contundente. Me refiero particularmente a la verdad de una obra literaria y artística, que cambia a cada lectura, pero que conserva un sustrato de objetividad por la fuerza de sus leyes internas, que la hacen ser cada vez más sólida en su existencia y en capacidad para transmitir esa verdad estética. De ahí que sea necesario seguir hablando de la producción de nuestro sistema literario, porque en esa lectura reside nuestra posibilidad de seguir comprendiendo la importancia de leer a nuestros autores, noveles y consagrados.

Por eso es sustancial seguir aportando ideas a la promoción de la lectura. Hay una legión de lectores interesados en promover la lectura, porque es un instrumento de transformación humana hacia el desarrollo, la tolerancia, la comunicación entre personas. Sus experiencias son un ejemplo de todo aquello que se puede lograr al margen de oficinas y presupuestos públicos; transmitir la emoción de una lectura y convencer a otra persona de leer un libro para revivir una experiencia semejante es un privilegio que tenemos que fomentar entre quienes tienen en la lectura un hábito de vida.

Visto así, hay mucho qué hacer y más qué escribir. "Hormigas", título tomado de un poema del singular Ramón López Velarde y pensado como una metáfora de todos aquellos promotores y animadores culturales que trabajan a diario en favor de nuestra expresión artística, tiene esos propósitos. Al tiempo.