Hormigas

Antología General de la Poesía Mexicana

Tengo en mis manos la antología de poesía mexicana más reciente publicada en México. Fue hecha por el crítico literario Juan Domingo Argüelles (1958) y editada por Océano en 2013, en un espléndido volumen de amplio y claro diseño, asunto no menor cuando se trata de leer poesía.

El libro de 894 páginas es un recorrido verdaderamente aleccionador de los cánones estéticos y las formas de decir la poesía a lo largo del tiempo, desde la época prehispánica hasta nuestros días. Aquí están los poemas filosóficos de la tradición nahua de Axayácatl, Nezahualpilli, Macuilxochitzin y Tlaltecatzin, que se corona con el más prolífico y profundo de todos, Nezahualcóyotl, que nos dejó una obra reveladora sobre la existencia del ser, extraordinario hilo conductor que nos une a él a través del tiempo.

La antología recoge una buena selección de la poesía de la Colonia, hasta los esplendores del barroco mexicano. Como en la arquitectura, la poesía de los siglos XVI y XVII es un testimonio fiel del sistema de valores evangelizadores y morales que definieron la conciencia general de entonces, cuando se fundó la nación mexicana. Así se constata con la lectura de los poemas de Francisco de Terrazas, Hernán González de Eslava, Bernardo de Balbuena y Juan Ruiz de Alarcón, por citar los más destacados. Irrumpe sin embargo, con toda la fuerza de una poesía exacta y compleja, la obra de Sor Juana Inés de la Cruz, faro que hace palidecer el contexto estético de su época, y nos hace comprender su verdadero legado para las generaciones que le siguieron.

Ninguno de los autores posteriores a ella alcanzó esa variedad de temas y géneros, esa perfección de formas, esa hondura de cuestionamientos que Sor Juana practicó con denuedo; antes bien, muchos deben a la obra de la Fénix de América su propia exploración personal de la poesía, deuda que sólo muy pocos reconocieron.

La Independencia trajo consigo los riesgos del nacionalismo y la cursilería en la poesía, de los cuales pocos salen bien librados; por fortuna, la mirada crítica de Juan Domingo Argüelles nos regala lo mejor de José Joaquín Pesado, Antonio Plaza, Vicente Riva Palacio, Ignacio Manuel Altamirano, Manuel Acuña, Amado Nervo y Salvador Díaz Mirón, quienes contribuyeron a acelerar la evolución de la poesía mexicana con una obra que amplió los horizontes de la escritura literaria.

El momento cenital de esa trayectoria poética llegó con Ramón López Velarde, fundador de la poesía moderna de México, el grupo Contemporáneos y los grandes poetas nacidos en la segunda década del siglo XX, cuya obra puede ubicarse como la más importante antes de lo que hoy disfrutamos en las publicaciones recientes. De ahí se desprende una constelación de nombres y poesía que este libro de Juan Domingo Argüelles nos regala con generosidad, la misma que emplea cuando reflexiona sobre la importancia de leer e inculcar ese hábito en los jóvenes.

Al cerrar este libro uno se da cuenta de la vasta complejidad y diversidad del mapa poético de México; precisamente por ofrecer esa visión tendrá lectores satisfechos. En otras palabras, la Antología General de la Poesía Mexicana es un libro para todos los gustos, e instrumento idóneo para fomentar la lectura de la poesía en español.