Hormigas

Abelardo Hernández Millán

El catedrático y narrador Abelardo Hernández Millán (Tenancingo, 1945) murió este 30 de octubre de 2013, cumplidos 68 años. Pérdida lamentable para la literatura del Estado de México, porque Abelardo fue un productor sostenido, coordinador de talleres, activo profesor y, sobre todo, un animador del diálogo artístico y literario entre Chiapas y el Estado de México.

Mis condolencias a sus amigos y alumnos, que son muchos, según pude constatarlo a lo largo de mi trato con Abelardo, quien fue un activo participante del Centro Toluqueño de Escritores, crítico constructivo, siempre respetuoso y colaborador incansable e incondicional de esa asociación civil. Mi pésame para Gloria Pedrero, su viuda, y su descendencia, a quienes deseo que continúen la difusión de la obra inédita de este prosista impar del Estado de México.

La Colmena

Acuso recibo de la más reciente entrega de La Colmena, revista de la Universidad Autónoma del Estado de México, que en este número 79, de julio-septiembre de 2013, hace acopio de textos sobre el videoarte, la copla española en América Latina, la lectura de un motivo en Góngora y una revisión de la escritura del extraordinario escritor Julio Torri, además de una separata dedicada a los versos del poeta mexiquense Eduardo Villegas Guevara.

Mi felicitación al editor Juan Carlos Carmona; con este número, la revista confirma el diálogo que sostiene con la academia y el sistema literario mexiquense, lugar donde se inserta con voz propia; bien valdría la pena que su difusión y su tiraje fueran mayores. Enhorabuena.

Ofrenda monumental

Llegó la temporada de hojaldras y calaveritas, y con ella la revelación de la creatividad de los mexicanos, esta vez en la ofrenda monumental instalada en la escalinata del Calvario en Metepec, hecha con frutas y verduras por artesanos de Huamantla, Tlaxcala.

A esa magnífica obra se suma el conjunto de ofrendas ubicadas en los costados de la escalinata, formadas por vecinos del municipio y dedicadas a los personajes más heterogéneos que pueda uno imaginar: héroes nacionales, personajes de la farándula, artistas y familiares, en una amalgama de recursos, colores y formas realmente sobresaliente, además de disfrutable.

El aprovechamiento de los espacios es también digno de elogio, además de la seguridad pública, porque no puede haber concentración de visitantes sin garantizar su tranquilidad. Eso vi este fin de semana: familias que gozaron el solaz de una propuesta estética hecha por otras familias. Esto es la cultura.