Quiénes y por qué

Límites

La experiencia tiene el valor de los límites, el primero en mi vida, quizá estuvo relacionado al alimento, cuando en vez de succionar del pezón de mi madre, le di un mordisco y recibí una nalgada, tal vez por eso respeto la comida, también con sus límites, lo que significa al mismo tiempo agradecer a la madre tierra, de donde viene todo lo que somos.

La experiencia, que es destino, me enseñó otro límite, cuando aprendí que se debe sentir y pensar rápidamente, antes de hablar y decir alguna torpeza, que el humor y la ironía no están peleados con la eficiencia; sí, también el silencio tiene sus límites, y es mejor saber argumentar las cosas, que ser cómplice de una mentira, que es un secreto a voces, pero que daña a las personas más cercanas.

La libertad, entre muchas cosas, es el conocimiento de los límites, cuando damos mucho de nosotros y no avanzamos, nos puede costar caro en lo emocional, nos corresponde valorar qué sentido de libertad estamos practicando al entregarnos en cuerpo y pensamiento y qué nos impide estar completos, plenos con el “sí mismo”; recuerdo a Unamuno, que decía que el amor es un alimento y como tal, no es necesario pasar hambre, también en el dar existe un límite.

Otro límite es el tiempo, tenemos a nuestra disposición cierta cantidad de vida que es un misterio, por lo mismo debemos conocer en qué y con quién ocupamos ese tiempo sin regreso, a cada uno le corresponde decidir en qué sacrificar sus horas, si además se las entrega a un sistema viciado y corrompido, a un monstruo que se alimenta de la miseria y de la estupidez.

El conocimiento de los límites te hace saber que hay cosas de las que no se regresa, porque la vida te ofrenda con el azar los cambios más inesperados, y si no tienes los sentidos afinados estarás cazando moscardones y dejarás escapar a la mariposa de oro.

Otro límite, es dejar de pensar en la muerte, eso no es bueno para nadie, si lo que uno más ama es vivir, así tengas como Diógenes sólo naranjas y trigo para pasar el día. Hay que estar dispuesto a todo por gozar, para eso hay que aplicar los límites, para que no te frene la autocompasión, el chantaje sentimental de los que te conocen y te vacían los bolsillos y la energía; hay que valorar lo que más se ama en el mundo, ese tú mismo ya sin la dictadura del ego, por el límite que también le pusiste; por consiguiente debes tomar cada segundo como un presente donde respires la alegría, no hacerle caso a los mercaderes del miedo y la tristeza, se pierde tiempo, no hay que darle la palabra ni la mirada a lo que oscurece, toma lo que puedas, goza y olvida. Ponle límite a todo lo que mata, menos al amar, ya sabes, la piel es infinita en el deseo del mundo.