Visión Social

Votantes y campañas

Se acercan las votaciones en el Estado de México y, naturalmente, los partidos y candidatos se esfuerzan de una y mil formas en ganar para su causa a los posibles votantes. Para lograr su objetivo continúan sus reuniones, anuncios, discursos y demás actividades promoviendo sus ideas o propuestas esperando convencer al mayor número posible de que voten en su favor.

Las campañas, por otra parte, deben acatar las disposiciones legales en vigor, que permiten ciertas cosas y prohíben otras que hasta pueden llegar a constituir delitos. Parece muy razonable que existan leyes que se ocupen de estos asuntos y de hecho son muy necesarias; pero eso me ha hecho reflexionar un poco sobre el sentido de las leyes que buscan evitar los abusos en los cuales los votantes podrían inclinarse por una opción a causa de la invasión de lugares o tiempos vetados con la propaganda y los argumentos de un determinado candidato o partido.

La pregunta surge al pensar que si las personas mayores de edad, ciudadanos y con derecho al voto, tenemos la responsabilidad, de determinar algo tan serio como quién o quiénes serán los gobernantes, tendría que ser cierto que deberíamos ser suficientemente capaces de no dejarnos influir por propaganda y argumentos abusivos, sino solamente aceptar aquellos que nos fueran propuestos con sensatez. En ese caso algunas de esas leyes a las que nos referimos no serían necesarias, puesto que los mismos ciudadanos rechazaríamos lo que no es aceptable de las campañas.

El mundo y la humanidad, sin embargo, estamos muy lejos de la perfección, y las leyes no se han hecho para sociedades impecables, que no se hallan en ningún lado, sino para sociedades en la que coexisten, como dijo Jesús, el trigo y la cizaña. La sociedad política en nuestros sistemas democráticos necesita regular, entre otras cosas, las campañas, porque ni los candidatos ni sus partidos están libres de "caer en la tentación", como por lo demás sucede a todos en las diferentes instancias de la vida social que correspondan.

Debe decirse, con todo, que aunque la ley prevé el posible escenario de campañas abusivas y ciudadanos menos preparados, lo que hay que promover es la buena educación de unos y otros, de modo que no solo porque la ley lo exija y castigue a sus infractores, sino porque en conciencia estemos convencidos, los políticos hagan campañas honestas y los ciudadanos voten buscando la mejor opción, después de haber sopesado las propuestas.