Visión Social

El prójimo

La palabra "próximo" tiene el mismo origen que "prójimo". Ambas provienen del adjetivo latino "proximus", que significa "muy cercano". En el español actual "próximo" quiere decir cercano, mientras que "prójimo" quiere decir "Hombre respecto de otro, considerados bajo el concepto de la solidaridad humana", según se encuentra en el diccionario académico.

La diferencia entre ambos significados consiste en que esta última definición se refiere a una cercanía ontológica, en la esencia y naturaleza de las cosas, mientras que en la primera se habla de una cercanía espacial o temporal.

Resulta interesante que ya en la definición del diccionario se encuentra una apreciación filosófica. Si se dice que prójimo es un hombre respecto de otro debido a la solidaridad humana, esto es porque hay algo común que corresponde a todos. Además de la connotación antropológica, la definición lleva a una consecuencia ética o moral, pues al mencionar la solidaridad se da a entender una inclinación de la voluntad en favor de la causa del otro.

Prójimo de cada hombre es cualquier otro ser humano, con sus derechos e igualdad fundamental con todos, prescindiendo de las diferencias de raza, edad, sexo, religión, etc. Esto no supone que la igualdad sea absoluta, al contrario, supone más bien las diferencias, pero considerándolas a todas ellas de menor entidad que la igualdad fundamental, igualdad de naturaleza, donde se apoyan sus derechos y sus deberes.

La vida social y la política deben ser expresión de la condición de prójimo que cada persona guarda en relación a los demás. De hecho la sociedad se apoya precisamente en el hecho de la solidaridad de los grupos humanos que los mantiene unidos como tales. Los conflictos humanos, que pueden tener muchas causas, se agudizan cuando se pierde la conciencia de que el adversario, por así llamarlo, es también un ser humano y, por tanto, uno a quien se puede calificar de prójimo.

Una acción socialmente inmoral se caracteriza por constituir una agresión directa al prójimo; es lo que los católicos llamamos "pecado social". Se trata de acciones contra la justicia en las relaciones entre personas y entre personas y sociedad, como las acciones contra la vida, incluso la del no-nacido, contra la integridad física, contra la libertad... Se trata de las acciones que dañan particularmente el bien común.

El amor al prójimo del que habla el Evangelio contiene entonces dos niveles. El primero es una propuesta comprensible para todo hombre, incluso para el no creyente, pues se apoya en la realidad de la naturaleza humana, en lo que somos, porque es una propuesta razonable, que podemos llamar la exigencia de solidaridad humana.

Para los creyentes el amor al prójimo tiene una referencia todavía más fuerte, porque creemos que Jesucristo, siendo Dios, se ha hecho semejante a nosotros, un hombre igual en todo a los demás, menos en el pecado. No solamente los católicos, sino todos los propiamente llamados cristianos compartimos esta fe y es lo que hemos celebrado en las fiestas navideñas. Jesucristo se ha hecho prójimo nuestro.