Visión Social

Polivalencia política y empresarial

en la "caritas in veritate" Benedicto XVI notaba que cuando se habla de los empresarios y de los políticos se tiende a verlos colocados en dos polos, cada uno correspondiente a un binomio formado por el mercado y por el Estado, de manera que, por ejemplo, al empresario se le considera de entrada exclusivamente capitalista. El problema, señalaba el pontífice, es que el modelo que hace ver así las cosas no considera las motivaciones "meta económicas", es decir, aquellas cosas no estrictamente económicas que influyen también en las decisiones económicas. Pienso que esto significa que, más allá de la lógica de la ganancia, las personas, incluso los empresarios, han de considerarse no nada más desde el punto de vista profesional, sino también y sobre todo desde el punto de vista humano, desde el cual todos, tanto empresarios como empleados trabajadores y quienes poseen autoridad política, somos iguales.

La reflexión portaba a que se pueden emprender proyectos no clasificables nada más como públicos o privados, como si solo lo público debiera preocuparse de la cuestión social y lo privado preocuparse exclusivamente de las ganancias. Así, la economía del futuro debería proponerse con una visión más amplia en la que haya un trasvase de competencias del ámbito "non profit" al "profit" y viceversa. En otras palabras, la idea sería que entre los dos polos existiera una gama variada de opciones y posibilidades para que una empresa pudiera ser de por sí polivalente, siempre con funciones hacia uno y otro lado.

Al mismo tiempo habría que promover una autoridad política en los estados inspirada también en los principios de solidaridad y subsidiariedad, capaces de colaborar unos con otros. En efecto, el Estado tiene una función irreemplazable, pero necesita configurarse propiamente según el derecho en vistas a garantizar la paz y la posibilidad de progreso a sus ciudadanos.

En las circunstancias actuales, una de las salidas para el país es la promoción de estas empresas polivalentes, para las que ganar más dinero no lo sea todo, aunque lógicamente tengan que ganar para poder mantenerse y avanzar. La meta en realidad no es que nuestro país se convierta en el más rico del mundo, que además sería ilusoria, sino que podamos vivir respetados y respetando a nuestros semejantes y que a nadie le falte "casa, vestido y sustento" de modo que todos, individual y comunitariamente podamos encontrar las vías de realización y perfeccionamiento.