Visión Social

Los políticos y los Santos

En la canonización de san Juan XXIII y san Juan Pablo II circuló un periódico italiano que contenía los comentarios de algunos políticos sobre estos pontífices que se destacaron notablemente por su influjo en el mundo no solamente sobre los católicos, sino más allá de las fronteras visibles de la Iglesia Católica.

Giorgio Napolitano es el presidente de Italia y, en su tiempo, fue miembro del Partido Comunista Italiano. Afirma en su artículo: "Es precisamente a la relación de Juan Pablo II con el desarrollo del proceso de unificación europea a la que querría dedicar este breve artículo.

Se trató de un proceso que, en el curso de su pontificado, presentó dilemas e incógnitas y que de ella recibió impulsos decisivos, girando alrededor de la cuestión polaca. Juan Pablo II tenía la firme convicción, manifestada desde su elección y entonces poco compartida, de que Europa no estuviese destinada a permanecer dividida en dos mundos separados, porque se encontraba vinculada por profundos lazos históricos y espirituales".

Por otro lado, estaba también un artículo de Helmut Kohl, importante político "conservador" alemán, canciller de su país de 1982 a 1998, que dice: "Juan Pablo II ha movido el mundo y los corazones de los hombres.

Precisamente este ha sido su "secreto". Ha comprendido a los hombres, les ha hablado y les ha tocado el corazón. Para ello se apoyaba en un sólido fundamento de valores y hundía sus profundas raíces en la fe cristiana. Precisamente apoyado en este fundamento se ha opuesto a toda forma de negación de la libertad. Al mismo tiempo, siempre trabajó con empeño por la comprensión y la reconciliación".

El ex canciller añade: "Nosotros, alemanes y europeos, y con nosotros muchos hombres del mundo, tenemos motivos para decir gracias a este hombre extraordinario. Ha sido un Pontífice en el verdadero sentido de la palabra: ha sido un constructor de puentes".

También sobre Juan XXIII ha hablado un político, Romano Prodi, que fuera primer ministro de Italia en dos periodos distintos, el último de 2006 a 2008. Él afirma que "el ejemplo más significativo de su capacidad (de hablar con sencillez y coraje) fue ciertamente la encíclica "Pacem in terris". Ésta fue escrita en 1963, un momento verdaderamente dramático para la humanidad.

Se había concluido apenas la crisis de los misiles en Cuba, Europa se hallaba dividida por el muro de Berlín y se vislumbraba el peligro concreto de una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética, un peligro que no se repetido nunca más con aquella intensidad."

Como se ve, estos grandes pontífices también tuvieron un importante papel en el contexto internacional, contribuyendo desde su propia función a la paz del mundo. Su canonización nos enseña que la verdadera vida espiritual se proyecta siempre hacia todos los campos y que al ser propuestos como santos, son propuestos, para los católicos, no solamente como intercesores ante Dios, sino también como ejemplos a seguir en la propia vida.