Visión Social

¿Qué podemos hacer?

La pregunta sobre qué podemos hacer ante las situaciones por las que atravesamos en el mundo y en nuestras comunidades no debe evadirse. Podría pensarse qué ya que se habla de problemas muy grandes sería mejor hablar de otras cosas y resignarnos o de plano rendirnos y convertirnos en parte de los problemas.

No existe una respuesta en la que se proponga una solución mágica como para que mañana se acaben las injusticias, la pobreza, el desempleo y todo lo demás. En cambio estoy convencido de que hay respuestas a varios niveles que nos indican soluciones importantes en las que se necesita esfuerzo y perseverancia.

Primeramente se requiere que en el ámbito de la vida cotidiana actuemos con responsabilidad y principios éticos ya sea en la familia, en la escuela, el trabajo, en las actividades culturales, deportivas, recreativas, etc. Este es un escalón fundamental, pero es sólamente la base de lo que hay que hacer.

Sobre la base anterior, tenemos que participar y promover la participación de los demás en aquello que constituye un bien tanto para el individuo como para la comunidad y para la sociedad. Quiero decir que nos integremos cada uno en grupos, asociaciones y actividades que aporten beneficios a nosotros y a nuestros semejantes. Si no existen, creo que los mexicanos, y los mexiquenses, pensando en mi estado, tenemos suficiente creatividad como para iniciarlos.

Los campos para la participación son amplísimos. Si siento fuertemente el problema de las personas indigentes, quizá pudiera unirme o iniciar una labor asistencial; o tal vez si considero que más bien hay que darles formación a quienes la requieren me uno a campañas de capacitación; o quizá considero que tenemos que promover el respeto a la vida humana busco con otros trabajar en este terreno; o si pienso que el deporte ayudará mucho a la juventud, o que se debe promover el arte, o la participación política, o religiosa, o tantas otras cosas...

Lo más práctico tanto para evitar los abusos de un gobierno como para ayudar a quienes en él se encuentran a cumplir su función, es la participación. La misma corrupción, que parece uno de los mayores problemas que hay que resolver, no puede combatirse a fondo sin una base de cultura social participativa.

Para quienes tenemos fe, toda la acción a la que nos sentimos llamados posee una base espiritual, y por ello la oración no es lo último que nos queda ante los grandes problemas, sino lo primero y lo que le abre las puertas.