Visión Social

El paradigma tecnocrático

En los párrafos finales del primer capítulo de la encíclica "Laudato si", que se ocupa de "lo que está pasando a nuestra casa" (la tierra), se reconoce que hay diversidad de opiniones acerca del tema, pero que está claro que "el actual sistema mundial es insostenible" porque "hemos dejado de pensar en los fines de la acción humana".

Después de las propuestas teológicas del segundo capítulo, el tercero busca diagnosticar las causas de la crisis ecológica y lleva por título "Raíz humana de la crisis ecológica" y se concentra en lo que llama "paradigma tecnocrático" y en el lugar y la acción del ser humano en el mundo.

En cuanto al mencionado paradigma, el Papa Francisco toma nota del progreso científico y tecnológico, que ha llevado al hombre a tener mayor poder. Sin embargo señala que tal poder ha sido causa de graves males y menciona como ejemplo las bombas atómicas y el despliegue tecnológico de los totalitarismo nazi y comunista. Explica que "se tiende a creer que todo incremento del poder constituye sin más un progreso (...) como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico".

Lo que actualmente interesa es la mera utilidad de las cosas "por imposición de la mano humana" y se mantiene la idea de un crecimiento ilimitado, como si la disponibilidad de los bienes de la tierra fuera infinita. Los efectos de esto, afirma el Pontífice, se constatan en la degradación del ambiente pero afectan también a la vida humana y a la sociedad. Los productos de la técnica no son neutros, pues condicionan los estilos de vida y favorecen determinados grupos de poder. En el paradigma tecnocrática la posesión de la técnica no tiene sentido por la utilidad y el bienestar, sino por el dominio, con lo cual se ataca la capacidad de decisión, la libertad.

El paradigma tecnocrático domina la política y la economía. Se cree que la tecnología resolverá el problema ecológico y que los problemas económicos se resolverán con el crecimiento del mercado. Sin embargo, hay que darse cuenta de que el mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social, como enseñaba Benedicto XVI.

La cultura ecológica, asegura el Papa Francisco, no debía consistir solo en respuestas urgentes y parciales, sino "una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático".

Con todo, es todavía posible orientar la técnica al servicio de un progreso más humano. De hecho esto sucede cuando algunos optan por sistemas de producción menos contaminantes o cuando se busca ayudar a los demás a vivir con más dignidad y menos sufrimiento.

El antropocentrismo ha colocado "la razón técnica sobre la realidad", debilitando "el valor que el mundo tiene en sí mismo". Ante esta situación, el ser humano tiene que volver a encontrar su verdadero lugar en el mundo, porque, a diferencia de la propuesta antropocéntrica, "la forma correcta de interpretar el concepto del ser humano como señor del universo consiste en entenderlo como administrador responsable".