Visión Social

La importancia de la familia

La crisis de la familia en la actualidad es una crisis cultural por la cual los vínculos que unen sus miembros de han ido debilitando. Así, la relación entre los esposos que, debiendo ser definitiva, se debilita pues algunos la toman como un compromiso que se puede disolver a capricho, o la relación entre padres e hijos que, debiendo fundarse esencialmente en el amor y el respeto, se convierte en lucha generacional, o las relaciones fraternas que, debiendo apoyarse en el reconocimiento de la dignidad del hermano, se convierten en muchos casos en conflicto permanente a causa de las envidias y egoísmos.

El problema de la fragilidad de estas relaciones es algo muy serio, porque la familia es la célula básica de la sociedad. En efecto, en ella se aprende la convivencia y a reconocer las diferencias entre las personas, iguales por otra parte en la dignidad.

En la familia se adquiere el instrumento principal de la comunicación humana, el lenguaje, y en ella se aprenden a valorar las cosas importantes de la vida. Para los cristianos la familia es el lugar primero de la transmisión de la fe.

Si todos los seres humanos poseen el derecho a desarrollarse, consecuentemente todos tienen derecho a una familia. Desgraciadamente en el mundo existen muchas personas que por causas diversas crecen fuera del natural ambiente familiar.

Por ello han surgido muchas instituciones de la sociedad, no sólo gubernamentales, que de una u otra manera buscan suplir esta deficiencia, con mayor o menor éxito. Este es un campo amplio en el que restan una gran cantidad de problemas por resolver tanto a nivel mundial como nacional.

La familia tiene su origen en el matrimonio, de ahí la importancia central de esta institución en la vida social. El matrimonio no es simplemente una manera de satisfacción individual de los afectos que puede estructurarse de la forma que a cada quien se le ocurra o le parezca, pues el matrimonio trasciende, sin negarlo, el nivel emotivo y las necesidades circunstanciales de los cónyuges.

En efecto, los sentimientos pueden ser efímeros, pero el compromiso de amor humano de los esposos es un compromiso de entrega y de unión total de vida.

Un estilo que parece ser favorecido en la postmodernidad supone la debilidad de los vínculos entre las personas y les arrebata su propia estabilidad, perjudicando la naturaleza de los mismos. Por lo mismo, hoy se necesita reafirmar el principio de solidaridad y sanar, promover y afianzar los vínculos básicos, que son los familiares. Ahí es donde puede comenzar la transformación del corazón de las personas.

Suele hablarse de la descomposición del tejido social y de la grave situación que esto significa en la sociedad. Su recomposición supone comenzar desde el principio, de modo que el progreso de la sociedad se apoye sobre fundamentos firmes, esto es, la recomposición del tejido social en general supone la recomposición del tejido familiar. La labor es ante todo cultural y educativa, no para promover las teorías de moda, sino para descubrir las cosas que realmente valen y soportan el matrimonio y la familia.