Visión Social

La familia y la Exhortación del Papa

No es raro que en ocasiones especiales personas con gran popularidad y éxito en lo deportivo, artístico, cultural, etc. de una u otra forma hagan referencia a su familia para agradecer el apoyo que ésta significó para ellos en su trayectoria. No solamente para los famosos, sino para la gran mayoría de las personas la familia es de suma importancia y aún quienes puedan sentirse poco agradecidos, o incluso resentidos contra su familia, perciben el rol central de la familia al menos como deber ser.

Ahora que las familias en el mundo deben afrontar diversas situaciones y problemas, ha sido publicada la exhortación del Papa Francisco llamada "Amoris laetitia", que significa el gozo o la alegría del amor, en la cual se abordan diversos temas. Es propuesta para que sean más estimados los dones del matrimonio y de la familia e invitar a todos a ser signos de misericordia donde no se llega a realizar del todo la vida familiar.

El documento contiene varias partes, comenzando con una inspirada sobre todo en la Sagrada Escritura y pasando a la situación actual. Después se recuerdan algunas enseñanzas de la Iglesia Católica acerca del matrimonio y la familia para dar lugar en seguida a dos capítulos dedicados al amor. En seguida se abordan las cuestiones pastorales y la de la educación de los hijos. Dedica una parte al tema de las situaciones que no responden plenamente a lo que Dios exige y, finalmente habla de la espiritualidad familiar.

Varias interpretaciones se han dado en particular al capítulo VIII de la exhortación, incluso algunas que sostienen que con este capítulo se cambia la enseñanza de la Iglesia en relación a los católicos civilmente divorciados. Sin el mismo documento no pretende en ningún lugar cambiar la doctrina o la disciplina moral y sacramentaria.

El mismo capítulo VIII asegura que no puede proponerse un "pecado objetivo" como parte del ideal cristiano. La naturaleza misma del documento puede servir para comprender e interpretar mejor cuanto en él se afirma. En efecto, se trata de una "exhortación", es decir, no se propone como un acto en el cual se quiera dirimir una cuestión de fe o moral, sino de una palabra de impulso para poder vivir la propuesta de la fe y la moral cristianas.

El Papa exhorta, sobre todo a los pastores, a discernir bien en cada caso sobre cómo ayudar a las personas a vivir el ideal cristiano. Por ello se detiene en señalar posibles atenuantes que una determinada conducta puede tener, no para justificarla, sino para que se puedan dar los pasos hacia el bien al que Jesucristo nos ha invitado.

En su entrevista al regreso de su visita a la isla de Lesbos en Grecia él mismo hizo notar que es errado querer centrar todo en la cuestión de dar o no la comunión a los divorciados vueltos a casar (por lo civil), pues los problemas de la familia tienen que enfocarse de manera más amplia. En esto no ha cambiado ni la doctrina ni la disciplina católicas.

En la oración que concluye el documento encomienda el Pontífice las familias a la Sagrada Familia, pidiendo que sean escuelas del Evangelio y que no sean presa de la violencia y la división y que todos se den cuenta de su belleza.