Visión Social

Diálogo interreligioso

El pasado 28 de abril el Papa Francisco dirigió un discurso a los participantes en la Conferencia internacional para la paz, llevada a cabo en centro de conferencias del Al-Azhar, que es una universidad con sede en el Cairo, Egipto. Se trata de un esfuerzo de diálogo con musulmanes, en el que se tratan de establecer puntos de referencia para el mismo diálogo con miras a promover la paz.

El mundo islámico no cuenta con una autoridad central al modo de la Iglesia Católica, pero es indudable el prestigio que para muchos goza aquella universidad. Vista la grave situación de los cristianos (no sólo católicos) en Egipto, como muestran los recientes atentados contra sus comunidades, la visita del Papa puede coadyuvar a mejorar el clima, esperando que las autoridades se esfuercen en garantizar la seguridad de dichas comunidades.

Ciertamente los cristianos desearíamos que todo mundo aceptara la Doctrina cristiana y se bautizara y con ese fin los misioneros anuncian la palabra de Dios. Conviene, sin embargo, notar la diferencia de finalidades que implica el diálogo interreligioso, que mira ante todo a establecer una relación que permita la convivencia pacífica. En el discurso del pontífice se hacía referencia a la necesidad de la "identidad" como elemento básico para poder dialogar, lo cual significa la no relativización de las propias convicciones.

Se trata de tender un puente y por lo mismo el Papa en su discurso, haciendo mención de las grandes herencias de la cultura egipcia, se apoya en lo que el ser humano es, sea cual sea su religión. Es un llamado a considerar la naturaleza humana y, consecuentemente, la dignidad de las personas y la libertad religiosa como referencia capital para la construcción de la civilización. En segundo lugar, trata de tender otro puente sobre la dimensión religiosa, haciendo ver el papel que han de jugar las religiones para la construcción de la paz, notando que la apertura hacia lo absoluto (Dios) no puede ser la absolutización del egoísmo.

Esperemos que la visita del Santo Padre a Egipto pueda contribuir a mejorar la vida en particular de los cristianos coptos (copto significa egipcio) que han sabido mantener durante siglos la fe cristiana en medio de un ambiente contrastante. En otro discurso, dirigido a los cristianos, el Papa hace mención del testimonio de fe de muchos mártires de aquellas tierras y nota cómo nos une la sangre inocente cruelmente derramada. Pienso que esa sangre no dejará de dar abundantes frutos no nada más para Egipto, sino para todos.