Visión Social

Nuestra casa

El primer capítulo de la "Laudato si" del Papa Francisco se ocupa de describir "lo que le está pasando a nuestra casa", es decir, al planeta Tierra en el que habitamos, nuestra casa común. Compara, para empezar, las acciones humanas y la evolución biológica y nota que mientras unas se suceden a gran velocidad, la otra es naturalmente muy lenta. Con todo, le parece que al menos una parte de la sociedad está entrando en una etapa de mayor conciencia y sensibilidad respecto al ambiente.

Como problema menciona, para iniciar el de la contaminación, de la cual existen diferentes formas que nos afectan todos los días. Este es el caso de la contaminación debido al transporte, a humo industrial, a las sustancias de desecho, los residuos tóxicos... En este campo la tecnología actual a veces resuelve unos problemas pero crea otros nuevos.

Los problemas están ligados a lo que el Pontífice llama la "cultura del descarte". Quiere indicar con esto que muchos piensan en el uso de las cosas de un modo superficial, en el que después de usadas se pueden tirar a la basura y adquirir otras a un ritmo veloz e inconsciente. Esta cultura también puede llegar a considerar a las personas como algo que se usa y se tira. Así, esta cultura afecta a los seres humanos excluidos y a las cosas que se convierten rápidamente en basura.

El ser humano no ha sido capaz de adoptar un "modelo circular" de producción, es decir, lo que produce y después se convierte en desecho o basura no entra de nuevo en el ciclo de producción, sino que queda ahí, acumulándose con los residuos de los ciclos anteriores y los sucesivos.

Un tema preocupante de los últimos años es sin duda el del calentamiento global, debido a las altas concentraciones de gases que provocan el efecto "invernadero" a causa de los gases emitidos sobre todo por la actividad humana. Se trata de un problema global que incide también en el ámbito social, económico y político comprometiendo particularmente a los países en desarrollo. Lo sorprendente de todas estas tragedias es que subsiste una gran indiferencia ante las mismas e incluso algunos parecen querer negar el problema u ocultar los síntomas.

Una cuestión capital es la del agua, porque ahora en algunos sitios se necesita más agua de la que se puede ofrecer, y esto lleva a serias consecuencias. En especial en África grandes sectores no tienen acceso al agua potable o padecen sequías graves. En otros sitios se da la tendencia a privatizar este recurso. El Papa Francisco recuerda aquí que "el acceso al agua potable y segura es un derecho básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas y, por lo tanto, es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos".

A todo lo anterior el Papa añade en su encíclica la cuestión de la desaparición de miles de especies vegetales y animales "que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre". Habla también del problema en los océanos y mares, hábitat de la mayor parte de los seres vivientes.

Según el Pontífice hoy tenemos mucha información, pero nos falta sabiduría para afrontar la situación ecológica. Se corre el riesgo de apagar la sabiduría "en medio del ruido dispersivo de la información".