Visión Social

Hacia el bien común

El bien común es una realidad compleja, que se compone de un conjunto de bienes que, en conjunto, permiten que las personas y grupos se desarrollen. ¿Qué comprende el bien común? ¿Qué cosas lo conforman? Lógicamente son muchos, todos aquellos que se relacionan con la vida en la sociedad de los individuos, de las familias, de las agrupaciones, hasta llegar al nivel del Estado.

Suele remarcarse que el bien común no consiste solo en los "bienes materiales", señalando la importancia de otros bienes en cierto modo más excelsos, como la libertad y la justicia. Con ello no debe caerse en un desprecio de lo material, puesto que no porque no se trate de los bienes más excelsos no son bienes necesarios para todos los hombres. Al contrario, en este terreno hay exigencias mínimas que a todos se deben, como el alimento.

Desde este punto de vista tener un ingreso que permita cubrir al menos las necesidades básicas es un componente sin el cual no puede hablarse de bien común. Un paso apenas adelante es la posibilidad de una vida saludable, pues de otra manera no puede hablarse de desarrollo. Junto con estos bienes corporales se encuentra, entre las exigencias de primer orden para el bien común, un bien que ya hace relación clara a la dimensión espiritual propia del hombre, que es la educación. Todos debían tener la posibilidad de acceso a la educación formal.

Lógicamente se piensa que estos puntos son competencia del Estado, y es cierto que cubrir tales necesidades se halla en íntima relación con los sistemas económicos, de salud y de educación de un Estado; pero el afrontarlas es en realidad tarea común, en la que, sobretodo en el ideal democrático de la participación, cada ciudadano puede poner su granito de arena.

Estos elementos mínimos proporcionan una base para el desarrollo en muchos otros aspectos, como la misma participación social, el estado de derecho, el acceso a la cultura y al arte y otros muchos bienes que también entran a conformar el bien común. No es que hasta tener cubiertos perfectamente unos, los primeros, para que se empiecen a buscar los otros, sino que ocupan una posición de fundamento y condición para otros. La clave está en que el hombre es un ser compuesto de cuerpo y alma.

Decir que el asunto del bien común no es exclusivo del Estado y sus funcionarios tiene como base el ideal de la participación de todos, según sus propias características y posibilidades. Desde este punto de vista, todos debemos ser políticos, no porque militemos en un partido, sino porque colaboramos en el mejoramiento de nuestras comunidades.

Como ciudadanos responsables tenemos que preocuparnos por conocer cómo están los diferentes elementos que constituyen el bien común en nuestra comunidad, en nuestro municipio, en nuestro estado y en el país, y necesitamos también organizarnos con nuestros conciudadanos para participar adecuadamente y con mayores posibilidades de colaborar al bien común. En nuestro país este es un aspecto "subdesarrollado". Muy pocos de nosotros nos involucramos en grupos, asociaciones, clubes u otras cosas similares. Este es un campo que tenemos que promover y en el que no podemos simplemente echarle la culpa al gobierno.