Visión Social

La base antropológica

Suelen debatirse hoy en día diversos temas de importancia social. Algunos de ellos, como el del "matrimonio" de personas del mismo sexo, el aborto y los anticonceptivos, poseen un cierto denominador común, que consiste en hacer referencia de una u otra manera a un instinto fundamental. Sin embargo, un punto principal en la reflexión sobre ellos, y sobre muchos otros, lo deberíamos encontrar en la característica esencial del hombre, es decir, en que por ser racional, su comportamiento no se dirige solamente por los instintos básicos.

En otras palabras, más allá del mero instinto de conservación o del instinto sexual, el ser humano es capaz de descubrir la verdad y la justicia, y de reconocer sobre todo la dignidad personal propia y de sus semejantes. El hombre hasta cierto punto es como los animales, o mejor dicho, es un animal, pero al mismo tiempo es distinto de todos ellos por una nota propia y exclusiva en el mundo visible.

Así, los temas citados no pueden entenderse adecuadamente si la base antropológica con la que se abordan no reconoce que cada ser humano es una persona con derechos y deberes que rebasan el ámbito de los impulsos biológicos e incluso psicológicos. El hombre posee una capacidad de conocer la verdad y amar el bien, trascendentes captar su universalidad y comunicarse con sus semejantes al respecto de ellos.

Dejando de lado otras consideraciones propias de cada uno de los temas que mencioné antes, se puede observar cómo actualmente para muchos el aborto se convierte en la última salida para evitar las consecuencias de un acto, después de que han fallado los anticonceptivos, que a su vez son una salida para evitar la continencia que exigirían los métodos naturales. Por otra parte, las uniones del mismo sexo legitimarían el uso del mismo en lugar de una exigencia de castidad, considerada imposible.

La cuestión que se suscita es si como seres humanos somos incapaces de conocer y querer más allá de los límites biológicos que se nos presentan, o si, en cambio, podemos mirar más profundo en el mundo y en nuestra íntima realidad y dignidad y, al mismo tiempo tender más alto en nuestras aspiraciones. En realidad no nos bastan nuestros instintos para realizarnos como hombres y mujeres, porque nuestra naturaleza no es simplemente zoológica, por más Si en aras de la libertad se pretenden justificar las escapatorias para dar rienda suelta a los instintos, resultaría que se usaría un valor, el de la libertad, que va más allá de la condición biológica para afirmar que lo biológico es lo que debería regir el comportamiento humano. En efecto, la libertad es un valor comprensible solamente si se encuadra en el contexto de una humanidad capaz de trascender, de una humanidad que conoce y ama la verdad y el bien.

Quienes tenemos fe tenemos la confirmación de la dimensión trascendente de la persona humana en la revelación que Dios nos ha hecho, pero aún quien no es creyente puede descubrir esa dimensión por medio de su razón. En efecto, a lo largo de la historia y a lo ancho del mundo se encuentran muchos ejemplos de justicia, verdad, amor y libertad.